Escribe: Oscar Bermeo

Madonna se reinventaba con “Ray of Light”, Pearl Jam presentaba el sobrio “Yield”, Garbage ratificaba con “Versión 2.0”, The Offspring adoptaba un tinte más comercial con “Americana”. Y un poco más acá, Sabina y Páez se juntaban para hacer un irregular “Enemigos Íntimos”.

Esos fueron algunos de los sucesos musicales de 1998. Pero ¿qué sucedía en la escena rockera peruana 20 años atrás? Aquí recordamos algunas de las placas que hoy constituyen clásicos ineludibles del género.

Libido – Libido

El cuarteto formado por Salim Vera, Toño Jaúregui, Manolo Hidalgo y Jefry Fischman atrajo la atención de las radios con una propuesta que recogía algo del brit pop y otro tanto del grunge. Alternando power pop con baladas sentidas, la emergente banda consiguió hacerse de una gran audiencia. Temas como “Ojos de ángel”, “Sed”, “Como un perro” y “Libido” convirtieron al nuevo grupo en un inusual fenómeno masivo. La fuerte exposición del disco impulsaría su carrera fuera del país.

Moxón – Leusemia

El tercer disco de la agrupación nacida en a Unidad Vecinal #3 levantó cierta polémica entre sus seguidores punk. Si en “A a mierda lo demás” había ciertos guiños al sonido progresivo, aquí el viraje fue más explícito. Daniel F, el compositor principal del grupo, elaboró temas largos con una orquestación mayor. Para esta producción (que salió como disco doble) Raúl Montañez fue relevado por Luis Sangüinetti. Se extraen canciones como “Don Pedro Marmaja”, “Instantes eternos”, “La sonrisa congelada” y “Moxón”, una pieza de 22 minutos dividida en varias partes.

El Loco y la Sucia – Rafo Ráez 

Encontramos a Rafo en uno de sus picos creativos. Su segunda producción solista muestra una elasticidad propia de un espíritu inquieto.”Tronador”, “Dios serpiente”, “Nada como una risa tuya”, “Los viejos verdes” eran interpretados por el power trío que formaba con Mino Mele (batería) y Pancho Muller (bajo). Algo de punk, grunge o canción de autor se mezclaron entre los 11 tracks inéditos. Una de las primeras presentaciones del álbum (sino la primera) fue en el recordado festival benéfico Niño Malo, realizado en el Estadio Manuel Bonilla (Miraflores).

Mundo Cachina – La Liga del Sueño

La buena crítica de su segunda placa “Por tierra” y el poder de convocatoria ganado en la noche barranquina atrajo el interés de Sony Music. La disquera multinacional editaría lo que sería el (hasta hoy) último trabajo del grupo. “Mundo Cachina” instaló definitivamente a La Liga en el contexto nacional. “Mala sangre”, “No es amor” y “Semilla Negra” (cover de Radio Futura) fueron hits cuyos videoclips tuvieron fuerte rotación en cadenas internacionales.  ¿El sonido? Un rock pop encendido.

Manganzoides – Manganzoides

Un caset con un dragón de Komodo en la portada contenía los 11 tracks más monstruosos del rock peruano de los 90. En 35 minutos (la duración total del álbum) los Manganzoides rompían el patrón sonoro de la época. La propuesta tenía que ver más con el garage sesentero. Guitarras furiosas, teclados descarrilados y una voz aguardentosa saturaban los walkman.  Las letras hablaban de trenes fantasmas, amores reptiles y muertes lentas.

Máquina y Espíritu – Huelga de Hambre

El grunge reinaba a nivel global pero faltaba que una expresión local capitalice esa tendencia. Con un solo disco, Huelga de Hambre se posicionó como el abanderado del movimiento. La producción salió publicada pocos meses después de la partida del guitarrista Luis Grande. El título del disco hace referencia al compañero desaparecido. Los temas “Clon” y “Ahora” formaron parte del soundtrack de la película “No se lo digas a Nadie” de Francisco Lombardi. Jhovan Tomasevich (posteriormente Zen) y José Gallo (luego Theremyn 4) empezaron su carrera en esta banda.

Cementerio Club – Cementerio Club

El disco debut de Cementerio se distribuyó junto con el número 21 de la revista Caleta.  La banda, formada tras una fusión entre ex miembros de Los Vagabundos y Los Pollos, publicó el trabajo tras firmar con Frontera Records, sello de Pablo Boner (tecladista de Nosequién y los Nosecuántos). Con temas como “Barco viejo”, “Ella va” o “El río”, el grupo conquistó a la crítica especializada. El rock pop de Cementerio evadía la dosis edulcorada usual. Las melodías construidas por José Arbulú y Pedro Solano iban en una ruta alterna.

Entre tus brazos – Madre Matilda

La banda, cuyo nombre alude a un tema de Pink Floyd, adopta un rasgo particular con Pierina Less como vocalista. En una movida mayormente masculinizada, Pierina se convierte en una de las voces referenciales de fines de los 90. Este primer disco les abre las puertas de algunas emisoras locales. “Viento stereo” y “Nora” fueron temas con una dosis de pop radiable. Aquí aparece la primera versión de “Entre tus brazos”, canción que un par de años después se volvería uno de los principales ‘hits’ del grupo.

Demo 98 – La Raza

Nicolás Chiesa (voz), Alec y Noel Marambio (guitarra y bajo), Rafael Fusa (saxo) y Sergio Sarria (batería) formaron uno de los combos más ruidosos y activos de fines de siglo. Una mixtura de géneros (reggae, jazz, funk, rap, nu metal) colocaban a La Raza como uno de los puntales del nuevo rock peruano. Letras apuradas y urgentes que llamaban a amar el territorio o salir de la pose. Al agotarse el stock de la primera maqueta, la banda se vio obligada a lanzar una nueva edición donde incluyeron su presentación en el festival Niño Malo.

Maqueta 98 – Catervas

Al establecer una línea de tiempo de la cultura indie en el Perú seguramente habrá que incluir esta producción en unos de sus primeros puntos. Bajo una impronta proto indie, más emparentada al shoegaze y al post punk, los hermanos Pedro, Javier y Raúl Reyes sorprenden con un caset sólido de principio a fin. Temas que luego formarían parte de su primer disco (2001) aparecen en sus más crudas versiones:  “Cíclica”, “Tacto”, “B-2ble-p” y la atrapante “Garabatos”.

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