Título: Nueva Ola

Artista: Santa García

Sello: Empty Fields Recording

Año: 2017

Nacionalidad: peruana

Calificación: 9/10

Escribe: Francisco Melgar Wong

En Nueva Ola, álbum debut de Santa García –seudónimo del cantautor local Roberto Espinoza- encontramos un puñado de canciones confesionales y despojadas a las que no parece sobrarles nada. Son, como dijo Mario Montalbetti de un libro de Denis Johnson, pura fibra y nada de grasa. Las palabras que vamos descubriendo en ellas, poéticas y evocativas, están cargadas de anotaciones metafísicas, y no digo “metafísico” como una simple figura retórica (no, no voy a traicionar el espíritu del disco siendo retórico) sino usando el sentido estrictamente filosófico de la palabra, es decir, como una indagación del ser: “Mi cuarto no es una manzana porque falto yo, será que a nadie le enseñan a decorar una mansión, mi corazón,” canta Espinoza en “Habitación”, pasando lista a las cosas que pueblan su mundo, y luego, en “Residuos”, anota: “puede que nadie entienda lo que realmente somos, un anaquel, residuos”, con un fraseo que nos hace pensar en Spinetta (el Spinetta de ‘Casas Marcadas’, mi Spinetta favorito) pero como si Spinetta hubiera encontrado un lugar entre los momentos más reflexivos del álbum blanco de los Beatles. El disco se cierra a los pocos veintitantos minutos pero algunas breves excursiones jazzeras y progres –pienso en “Todavía”, por ejemplo- mantienen la emoción del oyente en una intensidad constante. Parafraseando a los Electro Z, Nueva Ola es un disco que nunca cae.

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