Creciente

Toño Jáuregui

Independiente

Calificación: 8.9/10

Escribe: Diego Pajares Herrada

A estas alturas negar la capacidad musical de Toño Jáuregui sería un acto de mezquindad pura. Ahí están composiciones como “Como un perro”, “Sed”, “Tres”, “Nadie sabe lo que vendrá” y otros éxitos que encumbraron en su momento a Libido y que lo llevaron a obtener reconocimiento internacional y, por supuesto, el cariño del público. Todas nacidas del talento del bajista devenido en guitarrista y vocalista de su propio proyecto en solitario.

Pero no se puede (o no se debería) vivir siempre de glorias pasadas. Toño Jáuregui necesitaba demostrar al público (y me atrevería a decir, con mucho respeto, demostrarse a sí mismo) que no había agotado todas sus balas mientras estuvo en Libido. Y después de una corta etapa de exploración personal en la banda Unión Cinema -sorprendente incursión indie- ha presentado hace ya algunas semanas “Creciente”, su primer disco como solista. Sirva esta placa discográfica como carta de garantía: el mejor más inspirado Toño Jáuregui está de regreso.

En “Creciente” Jáuregui se reencuentra con su mejor versión: creativa, atrevida, liberada y de cadencias misteriosas. Hay en sus canciones una conexión con “Un día nuevo en Londres“, aquel álbum de Libido que dio que hablar tras ser publicado el año pasado por ser la primera masterización que los otros miembros del grupo rechazaron en su momento. Este sonido particular, mucho más agresivo y de guitarras rockeras clásicas, fue alcanzado en su momento gracias al productor Duane Barron, con quien ahora el ex bajista de Libido volvió a trabajar. El resultado no pudo ser mejor.

El primer corte del disco, “Ya verás”, combina lo mejor del rock clásico con una melodía pegajosa y un ritmo que invita a mover los pies. “Creciente”, tema que le da nombre al álbum”, es quizás el tema más extrañamente atractivo del disco a nivel lírico y musical. De manera transversal a las canciones permanece la intención de construir atmósferas musicales y huir de las simples melodías pegajosas. Existen variantes, espacios para la elaboración y el drama en cada entrega musical.

Incluso en temas más ligeros como “Cósmica ilusión” o “En tu órbita” Toño Jáuregui se las arregla para lucir su trabajo en todo nivel. Con detalles se construyen grandes cosas: en todo el disco el bajo suena claro, con buen peso y elaborados arreglos. Los años como bajista de Jáuregui no son gratuitos. Tal vez la única discordancia en el disco sea la inclusión de “Extremada distensión”, canción publicada a inicios del 2016 incluida en la placa. Se excluye un poco del resto, en estilo y sonido.

En resumidas cuentas, Toño Jáuregui nos entrega un disco que lo trae de vuelta a competir con mucho más que éxitos del pasado (aunque estos sean siempre bienvenidos).

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