Disco: Amores y perdición

Banda: Lucille

Edición digital, 2017

Perú

Calificación: 8/10

Escribe: Rafael Valdizán

Si una banda asume el nombre de Lucille, uno bien puede pensar que se trata de rock and roll a la vena. Las referencias son ineludibles: nos envían a 1957, año en el que Little Richard soltó esa bomba de adrenalina y músculo en tensión que removía cimientos y hacía saltar a la gente del letargo. O bien nos hablan de las guitarras así llamadas por el enorme B.B. King. Como sea, es rock and roll.

Lucille es del DNI de una banda peruana de reciente data, integrada por Miguel Peña (voz), Ricardo Miyasato (guitarras), Víctor Carcelén (guitarras), Jonathan Fernández (bajo) y Mario Melgar (batería). Y ya hay disco: Amores y perdición.

Aclaremos: Lucille no toca un rock and roll seminal de tres notas o escalas pentatónicas. No es un revival de los cincuentas o sesentas. Pero aun así, nos hace transpirar rock and roll. Por esencia, actitud y camisetas sudadas.

Lo que encontramos en este disco de estreno es una banda activada a partir de un mandato perentorio: ir para adelante, pasar por encima de todo obstáculo, arrollar, imponer condiciones. En términos de estética, uno podría encontrar en las canciones del disco huellas de Guns N’ Roses, tal vez algo de Skid Row, ecos impregnados de blues y de ADN zeppelinesco. Hard rock del bueno.

  • Lucille — Amores y perdición

Lucille cd

En Amores y perdición mandan la adrenalina, el pulso firme y un revestimiento acorazado. Priman los ritmos elásticos, a-lo-Welcome-to-the-Jungle, como resortes imparables que invitan a dar saltos intensos y arriesgados.

Tanto la canción que da nombre al disco como Almas perdidasRompe mi corazónDame rock n roll Instinto animal ostentan ese espíritu canalla que todo buen rock and roll debe preciarse de tener. Son canciones para escuchar en una esquina o en la carretera —a la velocidad límite— o en una noche de catarsis espirituosa (si saben a lo que me refiero).

La banda acelera aun más en el agitado recorrido de Paredes blancas y Pasión de metal, mientras destila rock and roll básico en Ruleta (lo más próximo a la idea que se nos forma en la cabeza con la pronunciación del nombre Lucille).

La pausa llega por cuenta de una balada: Lágrimas grises. Y por el controlado medio tiempo de Como empezar. Pero aún en los lentos Lucille se las ingenia para no revelar complacencia alguna. Nada que desnude un mínimo flanco de piedad: te van a seguir tomando por el cuello aún si te hablan de amor.

Apunte importante: la interpretación es de lo más sólida y revela a músicos muy competentes. De ellos, conocíamos previamente de la trayectoria de Mario Melgar, estupendo baterista que pasó por las filas de R3set

Anoten a Lucille entre las nuevas y poderosas bandas peruanas que han llegado para quedarse y revitalizar el rock and roll que a todos nos gusta. Ese que nos legaron los viejos héroes de siempre y no los impostores hechos de plástico.

Escuchen el disco en Spotify. Aquí va el enlace:

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