HACE 40 AÑOS DAVID BOWIE GRABÓ UNA DE LAS CANCIONES MÁS EMBLEMÁTICAS DE SU CARRERA: “HEROES”. ESTA ES LA HISTORIA DE LOS CAMBIOS QUE LO LLEVARON HASTA ELLA.

Por: Francisco Melgar Wong

Entre 1974 y 1976, cuando vivía recluido en su mansión de Bel Air bajo una estricta dieta de pimientos rojos, leche y cocaína, David Bowie grabó algunas de las canciones más emotivas y sentimentales de su carrera. “Can You Hear Me”, “Who Can I Be Now”, “It’s Gonna Be Me” y “Wild is the Wind” están entre los surcos más románticos de su discografía y, en general, de toda la música popular de los años 70. Paradójicamente, en esta misma época Bowie se encontraba sumergido en un círculo vicioso de excesos químicos y sexuales, desconectado de cualquier emoción que pudiera parecerse al amor. Por supuesto. Aquí alguien podría replicar: ¿Y qué esperabas? ¿Una conexión entre arte y vida? Vamos… ¡es David Bowie! Pero el asunto no es tan simple.

Volvamos a 1974. Bowie está casado con Angie Barnett, a quien le confiesa, poco antes del matrimonio, que se casará con ella sin estar enamorado. Cuando se muda a Los Angeles, Angie se queda en Europa, criando al hijo de ambos: Zowie. Aquí es cuando empiezan los problemas. Sesiones de cocaína de tres o cuatro días. Frascos con semen en la refrigeradora. Misas negras. Orgías con hombres y mujeres a quienes borraría de su vida cuando finalmente decida limpiarse. Este duro contexto de frialdad, promiscuidad y excesos nos ofrece un significativo contraste con las canciones que Bowie iba dejando en el camino. En ellas, el tema central es el amor romántico, y por primera vez –gracias a un profundo fraseo soul que aprendió estudiando los discos de The O’Jays y Aretha Franklin- el inglés parece comprometido con lo que canta. Pero… ¿se trata de una ilusión? En ‘Young Americans’ Bowie interroga a su audiencia: ‘¿No parece esto amor?’. En ‘Station to Station’ trata de convencerse a sí mismo: ‘No son los efectos de la cocaína/creo que se trata de amor’. Unas líneas más tarde se pregunta: ‘¿Quién va a volver a conectarme con el amor?’. En ‘It’s Gonna be Me’, cuando trata de llevarse a una groupie a la cama, Bowie anota que “este tipo de amor sólo puede destruir”. Las emociones se complican aún más cuando aparece alguien del pasado, como ocurre en ‘Can You Hear Me’, donde le habla a una antigua novia: ‘Alguna vez fuimos amantes/¿lo podrán comprender?’ Luego, tras mencionar a las personas con quienes se ha acostado desde que dejaron de verse, Bowie le confiesa a su ex: ‘deseo tanto amar/y tú eres a quien más quiero’. Pero el eco que produce su voz en el estudio lo hace dudar: ‘¿Puedes escucharme?’, le pregunta, y el silencio que recibe como respuesta le indica que la chica no está realmente ahí. En esta canción Bowie podría estar cantándole a una fotografía del pasado que ha encontrado en un cajón.

A veces me pregunto si esta canción está inspirada en Hermoine Farthingale, la joven actriz que le rompió el corazón a finales de los años 60. En una entrevista Bowie admite haber estado enamorado de ella y que tuvo serios problemas para superar esta separación. El papel estelar de Hermoine Farhingale en su discografía es ‘Letter to Hermoine’, la cuarta canción de Space Oddity, donde Bowie se imagina todos los buenos momentos que Hermoine debe estar pasando desde que se separó de él. Aunque no lo parezca, la mujer a la que Major Tom intenta decirle ‘te amo’ antes de sumergirse en el espacio exterior también podría ser Hermoine. ‘Ella lo sabe’, anota el astronauta antes de perderse en las profundidades cósmicas. Varias décadas más tarde, Hermoine Farthingale estará nuevamente en otra canción de Bowie: ‘Where Are We Now?’ (2013), un tema en el que Bowie dice estar ‘paseando con los muertos’. En el video de esta canción Bowie aparece con una camiseta azul que lleva impresa la expresión ‘Song of Norway’: el título de la película que Hermoine filmó luego de abandonarlo. ‘Tú lo sabes’, dice Bowie en una parte de la canción, como si cerrara un círculo con las últimas palabras de Major Tom: ‘tú lo sabes’.

Pero volvamos a lo años 70.

En 1976 Bowie decide cambiar su vida. En unos meses dejará Los Angeles y se instalará en Berlín, lejos de Hollywood, de las drogas duras, y también de Angie, con quien se pelea definitivamente. Su siguiente disco, Low (1977), ya no se mueve entre amores fantasmales ni alucinaciones románticas. Aquí las letras son duras y realistas, parecidas a las que Lou Reed escribió para Berlin, su propio disco de divorcio. La primera aparición de la voz de Bowie en el disco –en el segundo tema, ‘Breaking Glass’- retrata gente amarga, perturbada, desconectada entre sí. “He estado rompiendo vidrios en tu habitación’, canta Bowie, con una voz privada de emoción, y el coro le responde: ‘Eres una persona encantadora, pero tienes problemas’. En Low Bowie enfrenta la realidad que las fantasías románticas de Young Americans y Station to Station trataban de ocultar. Ha cambiado el glamour sórdido de Los Angeles por el anonimato solitario de Berlín y los efectos son devastadores. Se ha quedado sin cocaína y sin gropies. Ha despertado resaqueado. En “Sound and Vision” describe su estado emocional con estas palabras: ‘Naufrago en la soledad que ronda mi cabeza’. El color de la habitación en la que Bowie se encuentra es azul, que en inglés quiere decir triste. Las cortinas, nos dice, están cerradas. Y en su cuarto ‘no hay nada que leer, ni nada que hacer’. El título del disco, faltaba más, quiere decir ‘deprimido’.

Meses más tarde, cuando entre a grabar ‘Heroes’, la soledad seguirá ahí, pero el punto de vista será distinto. En contraste con las canciones de Low –que por lo general duran menos de tres minutos y empiezan y acaban sin gran fanfarria- ‘Heroes’ dura más de seis minutos y se mantiene en pie sobre un ritmo monolítico e imperturbable. Las fotos de las sesiones muestran a Bowie con el pelo color natural y vestido casualmente, con jeans, botas de obrero y una camisa a cuadros. En una de las estrofas canta: ‘quisiera nadar, como nadan los delfines’. Aquí Bowie bien podría seguir en la habitación azul de la que hablaba en Low, pero las cortinas ahora están abiertas y lo encontramos imaginando el mar, nadando como un animal, despojado de artificio. No es un dato ocioso el que al volverse a casar Bowie se tatuara un delfín como símbolo de amor. Si bien su boda con Imán ocurrirá todavía muchos años más tarde, el tatuaje nos recuerda la importancia que la imagen del delfín tenía en ‘Heroes’.

Una de las líneas más famosas de ‘Heroes’ dice: ‘Recuerdo estar parado al lado del muro, con las pistolas sonando sobre nuestras cabezas, y nos besamos, y la vergüenza estaba al otro lado, podemos ganarles por siempre, podemos ser héroes, aunque sólo sea por hoy’. El heroísmo de la canción está en esos amantes, que se besan a pesar de la violencia que los rodea. Para escribir esa estrofa Bowie se inspiró en su productor Tony Visconti, quien besó a la cantante Antonia Mass al lado del muro de Berlín. Bowie los vio desde la ventana del estudio y acabó convirtiéndolos en los héroes de la canción. Aunque en la canción el amante no es Visconti, sino el propio Bowie, quien toma ese lugar (¿el hombre común era ahora el personaje que Bowie había decidido interpretar?) para así besar a la chica.

En Young Americans y Station to Station, Bowie parece decir: ‘no sé si el amor es real, quizás sea sólo un fantasma, pero no me importa, porque ese fantasma es lo único que tengo’. En Low dice: ‘el desamor es real’. En ‘Heroes’, finalmente, puede decir: ‘el amor es real’, y aunque no lo encontrará sino hasta quince años más tarde, al conocer a Imán, esta es la canción en la que Bowie vuelve a creer en él. Y ahí radica su heroísmo.

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