Río caudaloso

Llasaq

Edición digital, 2017

Perú

Calificación: 7.9/10

Escribe: Rafael Valdizán

En un post anterior comentamos lo nuevo de la banda arequipeña La Terminal, y eso nos llevó a seguir sondeando lo que ocurre en el sur del país. Así llegamos hacia un proyecto denominado Llasaq, que lleva la firma del músico Ricardo Rodríguez. Lo siguiente fue pegar oreja a su primer EP, de nombre Río caudaloso.

Son solo tres canciones. Pero, de alguna manera, bastan para formarnos una idea de la propuesta y de los elementos que le dan vida.

El primer tema —Altas consciencias queshua-mismi— podría parecer un señuelo, un elemento distractor: podría hacernos pensar que estamos ante un acto puramente folclórico y de tonalidades andinas. Instrumental, esta obra es como el zumo de un fruto 100% natural, sin ningún elemento químico adherido a la pulpa. Es una pieza evocativa y nostálgica. Mágica y ancestral. La zampoña como estrella principal, bien secundada por arpegios de arpa y una percusión casi imperceptible. Nada aquí nos hacía prever lo que vendría a continuación.

  • Ricardo Rodríguez (músico a cargo del proyecto Llasaq)

Llasaq

Así es. Lo que viene a continuación es un giro de 180 grados: Cotomachaco no guarda correlación alguna con la primera pista. Es, más bien, un ejercicio de rock pesado y rabioso. Oscuro. Lleva el ADN de bandas como Black Sabbath, pero también está impregnado de vibra psicodélica: salvando distancias, ponga a Hendrix a puntear sobre una base sabática y tendrá una aproximación más clara de la propuesta.

La tercera pista del EP —Sachamama— comienza con una breve intro de huellas folclóricas andinas (aquella zampoña del inicio regresa)… y luego la metamorfosis. Otro culto a lo pesado, con un sonido que nos conduce a los tiempos de Blue Cheer: la distorsión es grave y obscena (sin atenuantes ni revestimientos). Mientras un enloquecido solo de guitarra bluesero/psicodélico, con reverberaciones tipo space rock, nos eleva hacia las cumbres más altas. Magnífico.

Tanto Cotomachaco como Sachamama son piezas cantadas: la voz de Rodríguez no da concesiones con ningún tipo de pasteurización. Es cruda, visceral, nada de refinamientos. Esa desprolijidad vocal (no sé si calculada o casual) entra en concordancia con el sonido atronador y estrecha manos con el camino de aire libre que toman los instrumentos, todo lo cual refleja una actitud garajera y badass en el acabado final.

Río caudaloso promete y coloca a Llasaq en el radar de los proyectos a seguir. Confirma, además, que si de buen rock se trata, debemos seguir mirando mucho más allá de lo que sucede en nuestra capital. La tierra del Misti está que quema.

Pueden escuchar el EP completo AQUÍ

 

 

 

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