Escribe: Rafael Valdizán

Hoy habría cumplido 69 años John Bonham. ‘Bonzo’ para su gente. El hombre de los tambores en Led Zeppelin. Muchos estarán de acuerdo con que fue el más grande baterista de rock and roll que ha pisado la tierra. Y que lo sigue siendo. Esta no es una declaración desmedida que obedezca a algún capricho personal; creo que hay sustento de sobra para situarlo en la cima del podio. Y, haciendo uso de mi libertad de elección, pondría en los escalones siguientes a Keith Moon y a Cozy Powell. El primero fue una máquina demoledora en The Who, y el segundo, un caterpillar que estuvo al servicio de bandas como RainbowMSGWhitesnake Black Sabbath, entre muchas otras.

Pero hoy estamos celebrando a Bonham. Un tipo que, tocando, era masa y espíritu en un solo empaque. Tenía la fuerza de una comba, pero también precisión cronométrica, técnica, sentimiento, sabor… todo. Todo lo que debe tenerse para completar faenas inmortales, como hizo el estupendo músico inglés (nacido en Redditch, Worcestershire).

Algunos podrán decir que no. Que todo lo que saben Neil Peart o Bill Bruford (por nombrar solo a dos capos) supera largamente las ganas y los reflejos intuitivos de Bonham. Pero no todo lo que brilla es siempre oro: hay tipos que sorprenden por desplegar argumentos técnicos perfectos, imbatibles, diríamos académicos, pero que no transmiten alma. Son más fríos que el hielo. (Y no necesariamente hablo de Peart o de Bruford).

En cambio, John Bonham era una bestia. Lo copaba todo. Era un animal que sonaba omnipresente y que hacía mucho con poco. El propio Jimmy Page nunca salió de su asombro por lo que hizo ‘Bonzo’ en un tema como Good Times Bad Times, el primer corte del primer disco de Led Zeppelin«Todo el mundo pensaba que ‘Bonzo’ usaba dos bombos, pero él solo tenía uno», dijo el guitarrista.

  •  Led Zeppelin — Good Times Bad Times

La diferencia entre Bonham y otros bateristas geniales era que el hombre de Led Zeppelin hablaba con los tambores. Si hubo un batero capaz de comunicarlo todo con su instrumento, ese fue ‘Bonzo’: la percusión era su lenguaje. Parapetado atrás, podía iniciarlo todo bajo estricto control y con perfil bajo, y uno nunca sabía en qué momento empezaría a hacer explotar la bestia que llevaba dentro. Mutaba de animal doméstico a pulpo salvaje —si cabe— en cuestión de segundos, como si tuviera ocho extremidades.

Sin duda, uno de los momentos épicos de John Bonham vino de la mano de Moby Dick. El tema, aparecido en la segunda placa de Led Zeppelin, era en realidad una excusa para que el rompecueros lo incendiara todo. Todos recordamos su performance en el Madison Square Garden, en 1973, como parte de las presentaciones de la banda que dieron forma a la cinta The Song Remains the Same (1976). El que menos quedó boquiabierto cuando el baterista dejó a un lado las baquetas para atacar los tambores con las manos.

  • Led Zeppelin — Moby Dick 

John Bonham dejó su sello en innumerables canciones que, aparte de ser geniales en sí mismas como composiciones, llevaban además su firma como parte estructural de su atractivo. Desde Whole Lotta Love hasta In My Time of Dying; desde When the Levee Breaks hasta Kashmir; pasando por Out on the TilesThe Wanton SongThe Rover y un largo etcétera, todas ellas fueron plataformas perfectas para que el tipo demostrara su poder indestructible. Fue quien ha estado más cerca de generar el sonido de un sismo con un par de palitos de madera y un pedal de bombo.

‘Bonzo’ fue siempre protagonista. Pero no en el sentido de querer sobresalir y eclipsar a sus compañeros. Y justamente ese fue otro gran mérito suyo: haber destacado con nitidez pero conservando el espíritu de cuerpo como una cuarta parte de Led Zeppelin; es decir, un enorme talento individual al servicio de una gigantesca agrupación. A ver, ¿quién más puede ser así de grande y, sin embargo, mantener la armonía al interior de la nave? El que menos haría reverberar sus luces con la tentación de elevarse por encima de sus colegas de banda. No fue el caso de Bonham.

  •  Led Zeppelin — When the Levee Breaks

No crean que la grandeza de nuestro personaje únicamente se hizo evidente en las canciones más propicias para destacar. Vale decir, las más fuertes, las más intensas y rockeras. ‘Bonzo’ supo meterle todo el combustible incluso a temas menos recios, más pegados al pop como Living Loving MaidMisty Mountain Hop, Trumpled Under Foot Southbound Saurez.

Pero dentro del abanico de temas amigables del cuarteto británico, Bonham se apropió, especialmente, de dos de ellos: D’yer Make’r Fool in the Rain. El primero casi no sería nada sin todo el condimento que le puso el baterista: aporta, como mínimo, el 50% de su atractivo general, sino habría sido prácticamente una pieza más entre miles. En el segundo, lo hecho por ‘Bonzo’ es esencial, tanto en el cuerpo general de la obra como en la fuga de color latino en la que el hombre se las arregla para armar un carnaval de percusión.

  •  Led Zeppelin — D’yer Mak’er

No podríamos culminar este sencillo homenaje a quien creemos, con plena convicción y sin duda alguna, el mejor baterista de la historia, sin mencionar la gran cantidad de músicos a los que ha influenciado a lo largo del tiempo. Entre los bateristas que lo han citado como paradigma y maestro, podemos mencionar a gente tan diversa como Phil Collins (de la fama de Genesis), Mike Portnoy (ex Dream Theater), Dave Grohl (ex Nirvana), Tommy Lee (Mötley Crüe), Chad Smith (Red Hot Chili Peppers), Dave Lombardo (ex Slayer), Lee Kerslake (ex Uriah Heep), Peter Criss (ex Kiss), Joey Kramer (Aerosmith) y Brad Wilk (Rage Against the Machine). Desde luego, la lista continúa…

Destapen una cerveza o abran un vino en honor al más grande de todos. Hoy estaría con nosotros, pero lamentablemente nos dejó el 25 de setiembre de 1980.

¡Salud, ‘Bonzo’! Ahí donde te encuentres.

 

 

 

 

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