Escribe: Oscar Bermeo

Aquel sábado 18 de abril de 1998, el estadio Manuel Bonilla (Miraflores) se convirtió en el epicentro de la solidaridad y el desahogo rockero. El festival Niño Malo reunió esa tarde/noche (las puertas se abrieron al mediodía) más de 10 mil almas y varias toneladas de víveres entre alimentos no perecibles y vestimenta para los damnificados del fuerte azote del Fenómeno del Niño del último verano.

El line up fue el mejor que podía encontrarse en ese momento en la agitada escena independiente: G3, Leusemia, Aeropajitas, Cementerio Club, Carnaval Patético, El Ghetto, Huelga de Hambre, La Liga del Sueño, La Pura Purita, La Raza y Rafo Ráez se sumaron a esta iniciativa. A su vez, dijeron presenta La Sarita (agrupación recién agrupada por Julio Pérez y ex Mojarras) y D’mente Común (encargados de abrir el show), dos nuevas propuestas que hacían sus primeras apariciones masivas.

Ese festival tuvo varios episodios recordables. La Raza grabó un demo en vivo durante su presentación, Rafo Ráez lanza su segundo disco solista “El loco y la sucia” en ese escenario, D’mente Común pidió un minuto de silencio por los fallecidos y Leusemia tiene un cierre apoteósico, a puro pogo masivo.

Con el tiempo, Niño Malo se recuerda como una de las expresiones más genuinas de solidaridad y comunión que haya tenido el circuito rockero local. Aquel día, el rock independiente tuvo un gesto noble, una visibilidad inusitada y demostró una efectiva capacidad de convocatoria para los incrédulos.

Aquí algunas presentaciones de esa recordada cita:

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