Intronauta

Matus

Edición digital, 2017

Perú

Calificación: 8/10

Escribe: Rafael Valdizán

En el principio, eran Don Juan Matus. Allá por 2005 y hasta hace un par de años. Ahora son simplemente Matus. Igual, la identidad del brujo/chamán mexicano, personaje que adquirió vida en las obras del antropólogo Carlos Castañeda, vive detrás de esta banda comandada por el guitarrista Richard Nossar. Un puñado de discos publicados ha sido suficiente para dar forma a una propuesta que tiene de rock pesado, folclore, psicodelia y cierto perfil experimental. Pero todo eso cruzado por un espíritu invisible de sangre ancestral. Nada que pueda definirse a partir de una estética puntual, pero que envuelve todos los elementos en un aura de misticismo y enigma.

Lo nuevo de Matus es un EP de cuatro canciones —y algo más de 20 minutos de duración—, titulado Intronauta. Y lo que más llama la atención es el desprendimiento de las capas más pesadas que habían identificado a sus trabajos anteriores. Es decir, no hay nada estrictamente heavy aquí. Pero ese detalle no suma ni resta: es solo un detalle. Acaso es un punto de quiebre para establecer una mayor flexibilidad de estilo en oposición a la rigidez intrínseca de la herencia sabática.

La primera canción es casi enteramente instrumental, apenas con unos fragmentos hablados. Se titula Claroscuro —curiosamente, el mismo nombre del disco anterior de la banda, aunque no forma parte de su contenido—. Es un medio tiempo de aire latino/bluesero/psicodélico y retro: un espíritu 60s y 70s parece tomar el control y llevar la música hacia una dimensión oculta, con un sentido de urgencia que queda impregnado en cada pliegue de instrumentación, sobre todo en los teclados y en los solos de guitarra.

  • Matus — Intronauta

Matus CD

Intronauta (including Hasta que el sol descanse en paz), segundo track del EP, es un hard rock más convencional, de paso galopante; una pieza eminentemente guitarrera y de escalas blueseras, con una encendida voz a cargo de Álex Rojas. Una canción que, sin duda, podría encontrar gran rebote en directo (aunque tengo entendido que Matus es una banda renuente a presentarse en conciertos).

El tercer surco es Catalina, un medio tiempo donde se funden el hard rock con pócimas alucinantes —el theremin de Veronik surte efectos psicotrópicos—; y una melodía vocal que prende rápidamente hasta lograr un enganche y sumisión totales. Todo sobre una base rítmica maciza e imbatible (cortesía de Manolo Garfias y Walo Andreo Carrillo).

Finalmente, Arboleda Bohemia – I. La ciénaga, II. Aurora tornasol. Encuentro en esta pieza de 7 minutos influencias del Pink Floyd del Dark Side of the Moon. El agregado del saxofón aumenta incluso más la atmósfera. El ritmo es pausado y ostenta ese letargo onírico que todos los animales floydianos amamos a rabiar. Podría escuchar esta obra instrumental repetidamente durante mucho tiempo —y supongo que lo mismo haría todo fanático de Pink Floyd que se precie de tal—.

Intronauta nos deja con ganas de más canciones. En todo caso, es un excelente aperitivo para un nuevo álbum completo que en el futuro Matus nos pueda ofrecer. Que así sea.

Pueden escuchar el EP en este ENLACE.

Crédito de foto: Silvana Tello

 

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