Moon Omen

MotherSloth

Argonauta Records (Italia), 2017

España

Calificación: 8/10

Escribe: Rafael Valdizán

 

Nos llega desde Madrid lo nuevo de MotherSloth. Pero para rastrear los orígenes de la banda, debemos volver a Lima, Perú. Sí, en nuestra ciudad el baterista Óscar Muñoz ya había aporreado los tambores con la contundencia del caso en diversas agrupaciones, entre las que podemos mencionar ArmagedonSepulcroTrauma Lo Irreal, todas ellas inmersas en el metal. En 2008, Muñoz arribó a la Madre Patria e inmediatamente formó MotherSloth. Para hacer la larga historia corta, diremos que hasta el momento la banda ha lanzado un EP —Hazy Blur of Life (2012)— y un álbum completo —Moribund Star (2014)—, placas en las que ya anticipaban un proverbial apego a los ritmos pesados y a los riffs oscuros y gruesos. Podríamos hablar de doom y de rock pesado, pero el grupo siempre deja un espacio para lo indeterminado o inclasificable.

Ahora, el trío —Óscar está acompañado por Dani (guitarras y voz) y Moline (bajo)— está a nada de lanzar su segundo disco completo, bajo el título de Moon Omen, el 3 de marzo entrante, y nos ha anticipado las seis pistas de las que constará este trabajo. Todo empieza con Shadow Witch, un muro de concreto sobre el que se han esbozado trazos delirantes e insanos, traducidos en melodías vocales retorcidas y en riffs de guitarra extraídos de ultratumba. Todo a paso de patíbulo.

La segunda pista es más noventas: Once Human suena a sludge con pinceladas grunge, como un cruce entre Mastodon Alice in Chains (con esos referentes, imposible dar un mal paso). Mientras que The Firemill nos devuelve a la atmósfera doom del primer surco: pero llama la atención cómo la melodía vocal se mueve de manera atípica sobre las bases instrumentales cavernarias, como si pusiéramos a cantar a Thom Yorke sobre una canción de Kyuss (por decir algo).

  • MotherSloth — Moon Omen

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La tónica prosigue en Doomsday Cyborg, que también comienza como un movimiento de tierra tras el rugido de alguna placa tectónica. (Esa distorsión de guitarra es sísmica). Sin embargo, hacia la mitad del tema, hay una fuga space como trasladándonos hacia la estratósfera en un vuelo interestelar, para luego acomodarnos en una cabalgata de herencia Sabbath.

Wish for Dawn se nos presenta distinta. Es un paseo leve, alejado del atavismo heavy; más bien liberando estructuras del corsé, aunque sin perder la oscuridad: MotherSloth es un agujero negro que igual explosiona o implosiona pero no duden de ese amor mórbido por la exacerbación de las tonalidades lóbregas.

Finalmente, Moon Omen. El tema central del álbum es una extensa capa de oscuridad. Son como 9 minutos de instrumentación sin voces, primero con un solitario arpegio de guitarra como la antesala a una experiencia paranormal en un mundo de almas agónicas y atormentadas en el infierno. Un breve intervalo pesado y rocoso; y de regreso a las cuerdas que sirven de lecho mortuorio a un solo de guitarra arcano. Posterioremente, bajo y batería se quedan solos por un breve lapso, antes del retorno de una guitarra lavada de distorsiones: en ese momento todo parece embrujado por ecos floydianos. Y así hasta el final.

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