Quillazú

Golden Cameleon

Independiente, 2017

Perú

Calificación: 7.9/10

Escribe: Diego Pajares Herrada

La primera canción de “Quillazú”, el disco debut de la banda peruana Golden Cameleon, nos deja satisfechos y con ganas de escuchar más. En “Marfil” la fórmula es efectiva: una melodía pegajosa encuentra el norte en la combinación de las voces de Alejandro Josán y Marianella Núñez; sonidos que evocan un dream pop que nace en las cuerdas -y en los pedales, como manda el género- y un ritmo ‘upbeat’ que deja en claro que estamos ante el hit del disco. Muy buena decisión para abrir.

Pero justo cuando pensábamos que los Golden Cameleon formaban parte del grupo conformado por propuestas peruanas redondas como Gomas o Los Holmes (por citar recientes representantes del pop nacional contemporáneo en todas sus variantes), el grupo se sumerge en un viaje musical melancólico y contemplativo. Lo cual no está mal, no se malentienda. De hecho, también lo manda el género. “Consuelo”, por ejemplo, nos atrapa de entrada con un punteo matizado con delay y demás sazones. El detalle de la lira insufla de emoción a un tema que quizás pudo tener unos segundos menos (el remate en coro al final puede sonar algo ‘fresa’). El sentimiento sigue derrochándose en “Carnaval”, en la que Núñez luce su voz en solitario. Sin necesidad de llevarla al límite su color nos captura.

Alejandro Josán tiene dos canciones a su cargo, “Lluvia de sal” y “Nana”. Ambas juegan a ser disidentes: la primera coquetea con el bossa nova; la segunda es una suerte de canción de cuna, un lullaby. Llevan más su sello, está claro, y un poco menos el de la banda: momentos de clímax intercalados con estrofas de ritmo lento y, en esta ocasión, melodías algo monótonas.

En “Mar azul” es donde podemos escuchar mucho más claramente la influencia ‘dream’. Junto con “Supernova” y “Jam 1” es tal vez la canción que más se acerca al buen impacto que nos causó “Marfil”. El solo de “Supernova” es lo que se necesita, esa atmósfera. Un poco más de intensidad. Solo hace falta seguir ese camino y hacer un ejercicio de concisión (a algunos temas les sobran segundos) para que Golden Cameleon sea la próxima banda revelación de la escena local. “Quillazú” es la primera parada, porque hacia ese lugar se dirigen.

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