Escribe: Rafael Valdizán

La despedida de Black Sabbath de los grandes escenarios ha dejado un forado imposible de llenar. Más que el final de una banda, ha sido como la muerte de alguien muy cercano, muy querido. Y es razonable, tratándose de los tipos que definieron un género e influyeron en decenas de grupos en todo el mundo. Quién sabe: si no fuera por ellos, probablemente no habrían existido ni Judas Priest ni Iron Maiden ni Metallica ni Soundgarden… nombre cualquier otra agrupación de metal y será igual. ¿Cómo  no deberles —mínimo— respeto y gratitud? ¿Y quién soy yo para detener un lagrimón pesado en caída libre? El último concierto del cuarteto, ofrecido el sábado 4 de febrero último en Birmingham, fue un adiós que duele hondamente. Lo dicho: una muerte. Y con cenizas al viento.

  • Black Sabbath – Black Sabbath (último concierto: Birmingham, 4/2/17)

Fue el adiós de Ozzy Osbourne, Tony Iommi y Geezer Butler. Pero también el de Bill Ward (ausente por una absurda disputa monetaria y sustituido por Tommy Cufletos). Y fue el final de todos los otros músicos que pasaron por las filas de Black Sabbath: de Ronnie James Dio a Tony Martin, pasando por Ian Gillan, Glenn Hughes, Vinnie Appice, Cozy Powell, Bob Daisley, Neil Murray, Bobby Rondinelli, Geoff Nicholls y un largo etcétera.

Ningún intento de homenaje sería suficiente para cubrir la grandeza del cuarteto británico. Pero, ¿quién que los haya amado podría permanecer indiferente ante una historia enorme llegada a su final? Quiero, aquí, ensayar un repaso de su discografía en estudio, a modo de ránking y de menos a más, con la aclaración de que no hay el menor intento de levantar una verdad absoluta y objetiva. Son solo mis preferencias, totalmente subjetivas. Ni siquiera osaría decir que unos discos son mejores que otros; sino que unos me gustan más que otros. Y con una aclaración pertinente: TODOS los discos de Black Sabbath me gustan.

Veamos, pues, el ránking que me tomé la libertad de hacer. Solo tengan presente que es mi aplauso personal y una manera (entre muchas) de agradecerles por tanto —hands down!—.

19. «FORBIDDEN» 

Año: 1995

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Tony Martin (voz), Cozy Powell (batería), Neil Murray (bajo) y Geoff Nicholls (teclados)

Calificación: 6.5/10

forbidden

Generalmente visto como el patito feo de Black Sabbath —los propios músicos no estuvieron muy satisfechos con el resultado—, este disco aún levanta cierta dignidad en pistas muy logradas como I Won’t Cry for You (de lejos, lo mejor del álbum), The Illusion of PowerKiss of Death y la canción que comparte el título del trabajo: Forbidden. Puede ser patente que hubo poco cuidado en aplicar algunas mejoras en composición; se nota algún apuro por cumplir y las pocas ganas de Tony Martin por sonar a todo pulmón. Sin embargo, ni siquiera esta obra, satanizada por algunos medios especializados, me parece descartable.

18. «DEHUMANIZER» 

Año:  1992

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo), Ronnie James Dio (voz), Vinnie Appice (batería) y Geoff Nicholls (teclados)

Calificación: 7/10

dehumanizer

Un álbum que generó tremenda expectativa, pues significó el retorno de Ronnie James Dio a las tareas vocales tras casi diez años de caminos aparte. Pero musicalmente el contenido de este trabajo distó mucho de las grandes obras que Sabbath hizo con Dio en los años ochenta. Es notoria la mano del vocalista en la creación de los temas: hay un olor innegable a lo que venía haciendo por entonces con su propio ensamble, Dio. Y no precisamente eran sus mejores épocas, desde puntos de vista creativos. Un rasgo persistente en esos tiempos: cierta monotonía o cierto adormecimiento en la composición. Aun así, Dehumanizer contiene piezas contundentes como IComputer GodTime Machine y la tenebrosa After All (The Dead).

17. «CROSS PURPOSES»

Año: 1994

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo), Tony Martin (voz), Bobby Rondinelli (batería) y Geoff Nicholls (teclados)

Calificación: 7.5/10

cross-purposes

Cuando el mundo esperaba un nuevo álbum de Black Sabbath con Ronnie James Dio en la voz —luego del Dehumanizer—, sorprendió que en las estanterías apareciera una placa con la vuelta de Tony Martin como vocalista. Sin embargo, fue mejor. Al menos, pienso y siento que el Cross Purposes es superior al Dehumanizer, gracias a temas de la excelencia de Cross of Thorns (extraordinaria), Dying for LoveImmaculate Deception The Hand That Rocks the Cradle. Lo que impide que este álbum sea una obra maestra es el bajón presente en pistas como Psychophobia Virtual Death, que no son malas pero sí, tal vez, planas.

16. «THE ETERNAL IDOL»

Año: 1987

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Tony Martin (voz), Eric Singer (batería), Bob Daisley (bajo) y Geoff Nicholls (teclados)

Calificación: 7.6/10

eternal-idol

El contexto era caótico: la fase más inestable de la banda, acarreada desde algunos años atrás. Una crisis generada por la inconsistencia en la alineación del grupo. De hecho se grabaron las canciones primero con la voz de Ray Gillen, pero este se fue a Badlands. De alguna manera Tony Iommi se las arregló para lanzar la nave, con parches y todo, con un vocalista que por entonces era un NN: Tony Martin. Y los resultados de The Eternal Idol son sorprendentemente consistentes, pese al panorama. Tal vez no haya entre sus pistas un tema espectacular o fuera de lo común, pero todo el material es muy parejo y sin puntos débiles. Por nombrar un puñado de temas: The ShiningAncient WarriorBorn to Lose y la escalofriante The Eternal Idol.

15. «13»

Año: 2013

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo), Ozzy Osbourne (voz) y Brad Wilk (batería)

Calificación: 8/10

13

El canto de cisne de Black Sabbath. Su testamento final. Una obra lanzada 18 años después de su hasta entonces último álbum en estudio (Forbidden). En 13 están todos los elementos que hicieron del cuarteto inglés una leyenda: sobre todo la oscuridad. Pero, además, el hilo fino para idear melodías cautivantes, riffs poderosos y mantener el ADN de la banda intacto. Sorprendente y muy fresco para músicos que ya estaban bien entrados en los 60 y pico de años. La placa está llena de canciones superpoderosas como God is Dead?End of the Beginning (que nos trae a la mente Black Sabbath, la canción) o Loner. Pero también inyectan sentimiento como en Dear Father e incluso visitan territorios exóticos como en Zeitgeist (una especie de Planet Caravan de los años 2000).

14. «BORN AGAIN»

Año: 1983

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo), Bill Ward (batería), Ian Gillan (voz)

Calificación: 8.1/10

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La salida de Ronnie James Dio de Black Sabbath en 1982 fue cubierta nada menos que con Ian Gillan, hombre totalmente identificado con Deep Purple. Muchos se preguntaron si esa decisión funcionaría. A la fecha, hay voces discordantes: unos señalan a Born Again como un fiasco monumental; otros, por el contrario, ponderan el álbum como un trabajo si bien extraño por demás competente. En mi opinión es un disco injustamente postergado. La performance de Gillan es genial y hay canciones que, sin duda, merecen mucha mejor consideración: Disturbing the Priest (una de esas piezas que, escuchadas en la atmósfera ideal, dan miedo de veras), Zero the Hero (tan pesada y oscura como cualquier otra gran canción de Sabbath), Trashed (con la misma energía vital de un Neon Knights, por ejemplo) y la propia Born Again (misteriosa y gris).

13. «TYR»

Año: 1990

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Tony Martin (voz), Cozy Powell (batería), Neil Murray (bajo) y Geoff Nicholls (teclados)

Calificación: 8.5/10

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Otra obra muy sólida y, posiblemente, mirada por encima del hombro de manera injusta. Ciertamente, cualquier trabajo de Black Sabbath sin Ozzy o Dio suele ser arrimada hacia el rincón. No saben lo que se pierden: TYR incluye canciones que tendrían que pasar a la posteridad como obras grandiosas —tal vez el tiempo se encargue de ello—. Hablo principalmente de una pieza como Anno Mundi, magistral, solemne (sin excesos), de esas que ponen los pelos de punta. Pero también están JerusalemValhallaThe Law Maker y una suerte de balada que incluso contó con un videoclip: Feels Good to Me. En este trabajo, la voz de Tony Martin alcanza niveles notables.

12. «NEVER SAY DIE!»

Año: 1978

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo), Ozzy Osbourne (voz) y Bill Ward (batería)

Calificación: 8.6/10

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Último disco de la primera etapa de Ozzy Osbourne como vocalista de Black Sabbath. Las cosas no iban bien dentro de la banda. Mucha droga y un debilitamiento extremo en la relación entre Osbourne y el resto de integrantes. A pesar de las tempestades, Never Say Die! es un disco muy interesante. De hecho creció mucho con el paso del tiempo, en virtud de las exploraciones de la banda más allá del rock pesado de sus inicios y de años posteriores. Brillan obras como Air Dance que experimenta con el jazz, Johnny Blade y, evidentemente, la canción que da el nombre al álbum. Pero si hay una canción que alcanza escalones más que empinados, esa es Junior’s Eyes, de lo mejor que ha compuesto la banda de Birmingham y, sin embargo, no muy tomada en cuenta.

11. «SEVENTH STAR»

Año: 1986

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Glenn Hughes (voz), Eric Singer (batería), Dave Spitz (bajo) y Geoff Nicholls (teclados)

Calificación: 9/10

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Inicialmente concebido como un disco de Tony Iommi, Seventh Star pasó a engrosar el catálogo de Black Sabbath por presiones de la compañía discográfica. Aquí, Iommi contó con un socio de lujo: el ex Trapeze Deep Purple Glenn Hughes. El hombre le puso toneladas de sentimiento interpretativo a las canciones del álbum. Lamentablemente, la sociedad no duró mucho: las drogas fueron de nuevo la causa de un punto de quiebre; Hughes era por entonces un adicto severo a diversas sustancias y debió abandonar la banda a poco de haber iniciado la gira de promoción del disco. Seventh Star está llena de canciones espectaculares, entre las que podemos mencionar No Stranger to LoveAngry HeartDanger Zone y, obviamente, Seventh Star.

10. «BLACK SABBATH»

Año: 1970

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo), Ozzy Osbourne (voz) y Bill Ward (batería)

Calificación: 9/10

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Ópera prima de Black Sabbath. Y, muy probablemente, el disco que dio nacimiento al heavy metal (las discusiones al respecto no tendrán fin). Al igual que el disco de debut de Led Zeppelin, el estreno de BS estuvo bien marcado por las influencias del blues. La diferencia estuvo en que Tony Iommi creó un sonido sísmico con su guitarra, lo cual no tenía precedentes —de ahí la paternidad del rock pesado—. Este disco incluye canciones clásicas como Black SabbathN.I.B.Behind the Wall of Sleep y, aunque no sea una de mis preferidas, The Wizard. Obviamente, acá la banda suena en un nivel todavía incipiente. Varios de los temas tendrían mejores versiones en interpretaciones posteriores en vivo. Pero igual nadie podría negar que es un discazo.

9. «MASTER OF REALITY»

Año: 1971

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo), Ozzy Osbourne (voz) y Bill Ward (batería)

Calificación: 9.2/10

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Sin duda, el disco más pesado de Black Sabbath. Y, también por eso, objeto de algunas tachas de parte de críticos especializados. Uno de ellos, el reverenciado Robert Christgau, dijo de Master of Reality que era «una explotación tonta y amoral». Otro de ellos, el popular Lester Bangs, calificó al álbum de «monótono». Para los que amamos y comprendemos de qué va el rock pesado, este álbum es un manual del género. Podría escribirse un ensayo titulado «Master of Reality o de cómo crear música para hacer temblar la tierra». Canciones como Sweet LeafChildren of the GraveAfter Forever, Lord of This World Into the Void son petardos de destrucción masiva y contrastan con la belleza acústica de temas como Solitude.

8. «HEADLESS CROSS»

Año: 1989

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Tony Martin (voz), Cozy Powell (batería), Geoff Nicholls (teclados) y Laurence Cottle (bajo)

Calificación: 9.3/10

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Inmenso trabajo de Iommi y compañía: un Tony Martin más consolidado y el imbatible Cozy Powell en la batería como cancerberos ideales para la ocasión. La creatividad al tope traducida en canciones magníficas y capaces de mirar, cara a cara y sin rubor alguno, al material más clásico de la banda. Headless Cross es, pues, un hito sabático, a pesar de que la formación de Black Sabbath solo conservaba las cuerdas de Iommi como único enlace con los tiempos tradicionales del cuarteto. El tema/título, además de NightwingBlack MoonWhen Death Calls Call of the Wild son solo algunos de los ejemplos de todo el poder que se despliega a lo largo de este álbum. Una joya de aquellas que —estamos seguros— el tiempo sabrá darle el lugar que merece con absoluta justicia.

7. «SABBATH BLOODY SABBATH»

Año: 1973

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo), Ozzy Osbourne (voz) y Bill Ward (batería)

Calificación: 9.5/10

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Sabbath Bloody Sabbath representa el primer punto de quiebre en la historia del cuarteto de Birmingham. Por primera vez, la banda se desprendía de los ropajes acerados para darse una vuelta por otros paisajes menos rígidos. Para ello, lograron el apoyo de Rick Wakeman (Yes) en los teclados. La placa nos muestra estilos inéditos representados por cortes poco ortodoxos como Who are You, Spiral Architect Looking for Today. De todos modos, eso no significa que dejaran a un costado las obras concebidas a partir de gruesos riffs de guitarra, como Sabbath Bloody Sabbath Killing Yourself to Live.  Piezas como Sabbra Cadabra A National Acrobat completan uno de los álbumes más aclamados en la historia de Black Sabbath.

6. «TECHNICAL ECSTASY»

Año: 1976

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo), Ozzy Osbourne (voz) y Bill Ward (batería)

Calificación:  9.6/10

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Si hay un álbum que quiero reivindicar, dentro del portafolio sabático, ese es el Technical Ecstasy, por lo general un disco postergado y —como dirían los gringos— underrated. De principio a fin, nos conduce en una travesía refrescante y cargada de matices: una balada cortavenas en la que Ozzy Osbourne lamenta el amor perdido —She’s Gone—; otro lento (esta vez en la voz del baterista Bill Ward) que coopera en aligerar el peso específico de los temas más heavy —It’s Alright—; un movedizo y pegajoso Rock and Roll Doctor que agrega otro color al gris ya conocido y, sobre todo, canciones que deben permanecer entre las obras de mejor calidad creadas por el grupo británico. Ahí están: Dirty WomenGypsyYou Won’t Change Me All Moving Parts (Stand Still). Discazo.

5. «MOB RULES»

Año: 1981

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo), Ronnie James Dio (voz) y Vinnie Appice (batería)

Calificación: 9.8/10

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El quinto lugar de este ránking bien podría ser el cuarto. Sucede que tanto el Mob Rules como el Heaven and Hell son obras espectaculares y, a juicio personal, de igual valor. Esta placa incluye una de mis dos canciones favoritas de Black Sabbath con Ronnie James Dio en la voz: The Sign of the Southern Cross, una obra monumental, épica, misteriosa, que transcurre a paso marcial. Pero también tenemos piezas monstruosas como VoodooTurn Up the NightFalling Off the Edge of the World Over and Over, donde hacia el final, Tony Iommi nos clava el corazón con un solo de guitarra que transpira sentimiento in extremis. En la batería está Vinnie Appice, quien reemplazó a Bill Ward y luego pasó a formar parte esencial de la banda Dio.

4. «HEAVEN AND HELL»

Año: 1980

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo), Ronnie James Dio (voz) y Bill Ward (batería)

Calificación: 9.8/10

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Luego de que Ozzy Osbourne fuera despedido de Black Sabbath, a fines de los años 70, la elección de su sucesor generó sorpresa y grandes expectativas. Ronnie James Dio venía de ponerle la voz a Rainbow, la banda que comandaba Ritchie Blackmore y con la que había dejado grabados discos grandiosos como Rainbow Rising (1976) y Long Live Rock and Roll (1978). Osbourne parecía insustituible, pero Dio probó lo contrario: de hecho, no se trataba de imitar a Ozzy, sino de hacer un trabajo con identidad propia y a la vez muy competente. Este álbum incluye el otro de mis dos temas favoritos de Sabbath con Dio: Die Young, de comienzo mágico, entre capas de teclados y un solo de guitarra rebosante de feeling, para luego disparar un proyectil de velocidad incontenible donde la voz de Dio es suprema. Otros grandes temas: Heaven and HellChildren of the SeaLonely is the Word y Neon Knights.

3. «PARANOID»

Año: 1970

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo), Ozzy Osbourne (voz) y Bill Ward (batería)

Calificación: 10/10

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Para muchos, Paranoid es el mejor disco grabado por Black Sabbath. Y sí. Puede serlo. Los tres primeros puestos de este recuento tienen puntaje perfecto. Las minúsculas diferencias son detalles que hacen que estén en determinada posición. El segundo álbum de la banda parece un greatest hits. Tomen nota: ParanoidWarpigsIron ManFairies Wear BootsElectric FuneralHand of Doom. Increíble, ¿no? Mi única incomodidad es Rat Salad, que tiene toda la cara de filler, pero aún así no eclipsa para nada la magnífica estructura de este larga duración. Inicialmente, el elepé iba a ser titulado Warpigs. Sin embargo, a último momento, la banda decidió incorporar un tema breve para completar el tiempo disponible del disco. Ese tema se hizo en pocos minutos y terminó dándole nombre al álbum: Paranoid.

2. «VOL. 4»

Año: 1972

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo), Ozzy Osbourne (voz) y Bill Ward (batería)

Calificación: 10/10

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El cuarto disco de los legendarios músicos de Birmingham es otra obra maestra donde encontramos excelentes muestras de su ADN pesado y oscuro. Pistas como Snowblind, Wheels of ConfusionUnder the SunCornucopia Tomorrow’s Dream visten la armadura con la que Black Sabbath se dio a conocer al mundo. Son piezas acorazadas, indestructibles, rocosas. Son caterpillars en marcha frontal y guerrera. Pero el Vol. 4 no está exento de sorpresas: ¿quién podría imaginar, por entonces, una balada a puro piano para un grupo de gladiadores rudos e indomables? Nada. Changes ya anunciaba que estábamos ante una banda que, si le daba la gana, era absolutamente capaz de pisotear los estereotipos. En distinta manera, también hay cierta sorpresa en un tema como Supernaut (en el que la banda no se pone trabas para insertar un segmento de música de raíces latinas).

1. «SABOTAGE»

Año: 1975

Músicos: Tony Iommi (guitarra), Geezer Butler (bajo), Ozzy Osbourne (voz) y Bill Ward (batería)

Calificación: 10/10

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Bueno, llegamos al primer puesto. Pero ya está hecha la advertencia de que cualquiera de los tres primeros lugares de este ránking bien podría intercambiar casilleros. Lo cierto es que, de un tiempo a esta parte, he sentido cómo el Sabotage ha ido creciendo cada vez más hasta trepar a la cima de mis preferencias. Incluso una canción como Am I Going Insane (Radio), a la que varios años atrás consideraba una especie de desliz, me mostró con el tiempo su retorcida atracción: parece una pieza inofensiva, de estética pop, pero es una cosa de locos. El sexto disco de Black Sabbath está colmado de canciones tremendas, arriesgadas, pero sin llegar a traspasar el borde de lo pretencioso. Symptom of the UniverseMegalomaniaThe WritThe Thrill of it All Hole in the Sky son pruebas infalibles de la grandeza de este elepé.

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