Título: An encounter with a dark flowering season

Artista: Kusama

Sello: Independiente

Nacionalidad: Peruana

Calificación: 6.5/10

Escribe: Francisco Melgar Wong

Varios meses después del lanzamiento de su primer single (“I Wonder”) el trío peruano de rock experimental Kusama edita su primer álbum: An encounter with a dark flowering season. La propuesta musical de esta placa está marcada por la psicodelia, en especial por su vertiente kraut, y también  por la veta más industrial del post punk. Dado que estos dos estilos musicales gozan de un enorme pedigrí en la escena underground, la propuesta luce interesante. Al menos en teoría.

El disco arranca con una breve introducción de música industrial, “Intro”, una pieza abstracta de líneas duras que es matizada por una melodía vocal juguetona y seductora. Casi de inmediato llega el segundo tema, “Hellcat”, cuya base rítmica (un bajo que marca un pulso de corcheas a la Pixies y una batería de patrones sincopados) suena como una invitación a un baile agresivo en una fábrica desocupada. De hecho, la producción del tema -donde el uso incisivo de reverb es evidente- nos puede llevar a imaginar a una banda tocando en una habitación enorme y abandonada. En la medida en que la canción suene en un espacio de estas características, un espacio que de preferencia esté diseñado para el encuentro de una subcultura identificada con este tipo de música, la canción puede funcionar.

La tercera canción, la ya conocida “I Wonder”, tiene varias partes. La introducción a la The Cure tiene una melodía interesante que fluye sobre un ritmo tribal. Luego hay una breve sección con un ritmo insistente a la Velvet Underground que parece anunciar un desarrollo instrumental que nunca llega. El resto del tema se basa en un ritmo post punk un tanto derivativo y en melodías vocales sin letra aparente. A pesar de ello, una nota pedal en una guitarra distorsionada le da a la canción una atmósfera de viaje psicotrópico por la ciudad. Este recurso termina convirtiendo a la canción en uno de los mejores momentos del disco.

Al igual que “Hellcat”, “Rodchenko” también está diseñada para la pista de baile, aunque en esta canción el uso del reverb es más cauteloso. Esta cautela termina siendo positiva ya que, por un lado, los beats se lucen y, por otro, la melodía de voz (muy influida por el legendario cantante de Can,  Damo Suzuki) es puesta en primer plano. Si Kusama se propuso mezclar la música de baile con la psicodelia, “Rodchenko” es uno de los mayores logros de la placa.

Las siguientes canciones, “Under Oath” y “Puke” son dos de los cortes más agresivos del disco. Lamentablemente, los riffs y la base rítmica suenan derivativos y repetitivos. En ambas canciones, la batería, las guitarras y la voz parecen ir en busca de la agresividad por obligación y esto hace que los dos temas –cuyo acabado ya es bastante distorsionado- acaben sonando un tanto encorsetados. Casi todo lo que queda del disco se mueve en este territorio un tanto irregular, y uno acaba extrañando los logros de “Rodchenko”. Afortunadamente, esta veta vuelve a abordarse en un bonus track: “Let’s Dance”, donde la fusión cautelosa de música de baile y psicodelia kraut vuelve a mostrarse en todo su esplendor.

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