Violet

We the Lion

Edición digital, 2016

Perú

Calificación: 8.9/10

Escribe: Rafael Valdizán

Ya he contado sobre los pasos que seguí para dar con Found Love, el hit Movistar (pueden leer la nota AQUÍ). Y, en el párrafo final del post, di cuenta de las altas expectativas generadas por el tema y sobre las sorpresas que We the Lion (creadores e intérpretes de la canción) podrían depararnos a futuro. Bien, el futuro no tardó en llegar: Violet, el primer disco del trío, ya es de dominio público, al menos en formato digital y con la promesa del lanzamiento en físico para más adelante.

Si nos apuran el veredicto, diremos que Violet confirma la corazonada: es una obra de un minimalismo sobrecogedor, hecha por tres tipos que han trasladado a los parlantes la intimidad que los ha acompañado desde su condición de viejos amigos. Alonso Briceño, Paul Schabauer y Luis Buckley solo han necesitado de sonidos acústicos —guitarra, ukelele—, un bajo muy sutil, percusión básica y el apoyo, aquí y allá, de algún violín y de vientos para armar sus canciones, once en total, todas ellas interpretadas en inglés.

  • We the Lion – Violet

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Y es ese minimalismo el mayor encanto de este trabajo —que, a decir de ellos mismos, es una historia de amor entregada por capítulos—. Es revelador que con herramientas tan sencillas puedan alcanzarse tan altos niveles de naturaleza estética: queda demostrado, pues, que no siempre lo más elaborado termina siendo una demostración de valor indiscutido. Ahora, si bien ellos proponen simpleza absoluta (canciones de tres acordes), el equilibrio llega por el lado de los aplicados arreglos vocales y sacando lustre a los pequeños detalles (las palmas, algún pedal de bombo, algún golpe de tambor, el acompañamiento del violín y los vientos en planos posteriores) que apuntan más a una confección minuciosa, como se hacen los trabajos de artesanía fina.

Deducirán entonces que We the Lion es bastante más que Found Love. Ahí están So FineAll My Demons y Gone como ejemplos evidentes de aquel valor entrañable que poseen las obras de manufactura al detalle. Son piezas sumamente armónicas y tan cuidadas como si de maniobrar el bisturí se tratara. Son creaciones hechas con pinzas y poniendo los piezas del rompecabezas con pulso firme, cubriendo los vacíos y sin dejar al azar la menor abertura que pudiera desbaratar el rumbo de composición. Los grandes ejemplos continúan con temas como You’re Not Alone (un cortavenas afilado), Move Along (que guarda huellas casi country; de lo mejorcito del álbum), la gris introspección de Fading e incluso ese casi gadget de un minuto que es Go Go Go, que bien puede ser el canto etílico de un grupo de amigos acampando a orillas del mar y bajo la tenue luz de la luna en absoluta complicidad. En global, Violet suena a madera. A madera bien tratada.

Una gran parte del crédito aprobatorio de We the Lion se debe, además, a la voz de Alonso Briceño. Ya cuando tienes un timbre vocal peculiar (si se quiere, carismático), tienes ganada parte importante del terreno por conquistar. Y Briceño es el caso. Con el adicional de haber trabajado los arreglos vocales, los coros, a conciencia.

Violet, la carta de presentación de We the Lion, revela pues a un acto peruano al que se le abre un inmenso campo de posibilidades. Pueden encontrarle similitudes con bandas como The Lumineers Mumford & Sons pero el trío tiene muchas razones propias para elevarse por sí solo y, por qué no, con destino internacional.

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