ENDM

Contracara

Post Under, 2016

Perú

Calificación: 7.8/10

Escribe: Rafael Valdizán

Aún en tiempos de vacas flacas, el rock peruano nunca ha dejado de tener representación metalera. Por alguna razón —que se me antoja insondable— el más duro de los géneros siempre ha tenido en nuestro país focos desde los cuales se ha propagado el evangelio de acero. Y en años recientes nos hemos visto gratamente sorprendidos por el gran nivel de bandas nacionales como The Fallen SymmetryApu Rumi, Blizzard Hunter, Mean Street, entre otras. ¿Será que, como dicen, la gente del metal es la más leal de todas?

Bien, otra cara nueva del metal peruano es Contracara, de la cual nos ocupamos en este post y gracias a su primer disco, titulado ENDM, que —entendemos— encierra las iniciales de uno de los temas incluidos en la placa: En nombre del mal.

Alguno podría decir que el estilo del quinteto no aporta novedades al género fuerte; que únicamente ha dibujado un trayecto de huellas conocidas y exploradas desde hace treinta y tantos años, desde el afloramiento de la new wave of british heavy metal. Pues sí. Pero podríamos darle la vuelta a la cuestión: ¿Por qué tendrían que estar obligados a presentar necesariamente una pizarra pródiga en novedades o experimentaciones? Cada quien a lo suyo, ¿no?

Así, el contenido de ENDM está circunscrito al terreno de lo que identificamos como heavy metal clásico. Pero eso no implica que estemos hablando de música predecible (más allá de algunos clichés que son absolutamente necesarios). Para eso están las particularidades del grupo. Y aquí entra a tallar la voz de Sara Monzón, una de las columnas sobre las que se sostiene Contracara. Maneja muy bien las intensidades, la melodía vs. la rugosidad, sabe cuándo ir más allá y cuándo contenerse; además, posee un timbre de voz ideal para el estilo de la banda. No tiene la empalagosa solemnidad de ciertas cantantes de power metal o sinfónico, ni va al otro extremo, el de la desprolijidad. Está en el punto ideal: por momentos me hace recordar a la legendaria Lita Ford.

Las otras columnas de Contracara están colocadas sobre quienes llevan el peso de la instrumentación: Gino Bogani (guitarras y coros), Ricardo Bogani (guitarras y coros), Teddy Gutiérrez (batería) y Gerardo Abad (bajo). Cada uno luce impecable en lo suyo. Así, la banda tiene espacio de sobra para aplicarse en las tareas creativas. Y de hecho ahí la nota también es aprobatoria. Son nueve pistas que exhiben combustible, músculo, apasionamiento y la cuota justa de drama.

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Canciones como Sobrevivir (de trote inapelable y con un intermedio en el que despunta un exquisito diálogo de guitarras entre coordenadas neoclásicas), Sin piedad (un medio tiempo fibroso y muscular, con una fuga rampante hacia la mitad), Más que ellos (que tiene un coro que invita a todos a sumarse a él: “No nos callaremos, somos más que ellos”) o Inmortalidad (pesada y brumosa) ofrecen municiones suficientes para emprender una batalla exitosa.

Pero también están la violenta Maniático, la directa-a-la-cara Eterna ceguera, la persecución sin tregua de Buscar (TGD) o la proclama de guerra de Somos de acero. Y, obviamente, En nombre del mal, una pista de paso firme y de cierta aceleración que encuentra una alegoría en el agitado curso de un rodillo.

Cierto. Contracara no va a ganar el premio a la originalidad (y, con seguridad, tampoco pensamos que lo estén buscando); encontramos en su portafolio influencias de bandas típicas como Judas PriestAcceptIron Maiden y, quién sabe, de actos ibéricos o latinoamericanos de larga data. Pero interpretan con tantas ganas y convencimiento, que el asunto de la originalidad no viene ya a cuento. Basta y sobra para alzar los puños cerrados e imaginar un campo de enfrentamiento. Entonces, sí, auguramos un futuro de hecho relevante para este quinteto peruano.

Escuche el disco AQUÍ

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