Hardwired… to Self-Destruct

Metallica

Rhino, 2016

Estados Unidos

Calificación: 8/10

Escribe: Rafael Valdizán

Una de las bandas más grandes del planeta sale a matar con todo, luego de ocho años desde su anterior esfuerzo en estudio. Lo nuevo de Metallica lleva el nombre de Hardwired… to Self-Destruct y exhibe lo mejor que ha podido entregar el grupo de San Francisco en años. Lo digo sin ánimo de desbaratar todo lo hecho por el cuarteto anteriormente. Pero creo que se habían dedicado a vivir a expensas de lo alcanzado en sus primeros discos, los mejores de su carrera —en mi opinión, hasta el …And Justice for All (1988) pero entiendo que hay un nutrido contingente de fanáticos que consideran el álbum negro, de 1991, un disco de 10 puntos. No es mi caso—. Como fuese, todo lo que grabaron después ha recibido serios cuestionamientos, llegando al punto más bajo con el infame St. Anger (2003). Y si bien con Death Magnetic (2008) soltaron algunas perlas entre el montón de material, el cuarteto no terminó de redondear la faena.

En esta ocasión, los cuatro jinetes no solo han sido más acuciosos a la hora de componer los temas, sino que también apostaron por un inédito mecanismo de promoción: han soltado videos de los singles, a cuentagotas, develando progresivamente el misterio que podía encerrar Hardwired… to Self-Destruct. Primero fue el tema Hardwired. Luego fue el turno de Moth into Flame. Más adelante fue Atlas, Rise! y así. Creo que esa estrategia fue provocando un hambre creciente entre los seguidores del cuarteto.

  • Hardwired (video oficial)

Tal parece —y esta es solo una sospecha— que la banda decidió dejar la presión de lado para girar en retroceso hasta los inicios, hasta los tiempos en los que había sacudido el mundo a golpe de látigo. Hardwired ya era un indicio: estaban ahí la crudeza y la velocidad que caracterizan al Kill ‘Em All (1983). Los temas que siguieron saliendo a la luz empezaron a sellar nuestra presunción sobre una inminente vuelta a las raíces. No necesariamente al mismo estilo del Kill ‘Em All, pero sí acercándose a los niveles de composición de sus mejores años. Algo muy notorio, sobre todo, en Atlas, Rise!, tal vez la obra más importante del álbum: una canción que se sustenta en el poder de sus distintos riffs de guitarra, en la sísmica contextura de su instrumentación y en la manera como te emplaza al asalto. Es el tema más Maiden de Metallica, en términos de arreglos guitarreros.

Atlas, Rise! le sigue en impacto un tema como Halo on Fire, al cual el calificativo de magnum opus no le quedaría largo. Con sus 8:15 minutos (el tema más extenso del CD), la obra escala hacia picos a los que el grupo no había llegado en años, gracias a una ecléctica combinación de atmósferas en las que hay oscuridad, ansiedad, ira desatada, afronte, y un exquisito trabajo de guitarras que corona un momento creativo fuera de los lugares comunes para una banda que llevaba cierto tiempo adormecida sobre sus viejos laureles. Pero también gustan tracks como Now That We’re Dead Confusion, que se mueven entre riffs pesados y un medio tiempo que, aún sin necesidad de cabalgar a gran velocidad, produce igual un efecto caterpillar. De nuevo el factor composición vuelve a tener un nivel cercano a los años dorados de Metallica.

  • Atlas, Rise! (video oficial)

En Here Comes Revenge, James Hetfield, Lars Ulrich, Kirk Hammett y Robert Trujillo invaden suelo sabático, en peso y oscuridad, lo cual conservan, a continuación, en Am I Savage?Murder One; sin duda, una suerte de trilogía tenebrosa luego de la cual llega el epílogo, con las ráfagas incesantes de Spit Out the Bone, lo más rápido del Hardwired… to Self-Destruct.

El décimo disco de Metallica en estudio pudo haber sido incluso mucho mejor, de no ser por un par de canciones que pasaron algo desapercibidas en el proceso de escuchar todo el trabajo. Hablo de Dream No More, que asoma bien, con un riff de guitarra pesado y rocoso, pero que se va diluyendo hasta convertirse en el hermano menor de The Thing That Should Not Be —del Master of Puppets (1986)—; y ManUNkind, algo previsible y poco inspirado.

Quienes compren la edición deluxe del Hardwired… to Self-Destruct se verán gratificados con un disco adicional a los dos que ya trae la versión convencional. Este CD contiene cuatro pistas en estudio: Lords of Summer, que ya habíamos conocido en conciertos, y tres covers: Ronnie Rising Medley,  un  tributo a Ronnie James Dio en sus días como vocalista de Rainbow que incluye retazos de A Light in the Black, Tarot Woman, Stargazer Kill the King; When a Blind Man Cries  de Deep Purple; y Remember Tomorrow de Iron Maiden. Además, diez canciones grabadas en vivo, entre las que despuntan Helpless, Hit the Lights, Fade to Black, Jump in the Fire Metal Militia.

Escuchar el disco  AQUÍ

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