Tributo al Perú

La Sarita

Independiente, 2016

Perú

Calificación: 9.2/10

Escribe: Diego Pajares Herrada

Podría parecer redundante que La Sarita, una banda que, por lo que canta y proyecta, lance un disco llamado “Tributo al Perú”. ¿Qué más peruana puede ser la banda liderada por Julio Pérez Luyo y Martín Choy? En su quinto disco, sin embargo, el conjunto logra sacar el máximo provecho a su capacidad de ejecutar la fusión y se adentra en terrenos no solo rockeros, sino cumbiamberos, amazónicos y carnavalescos. Valses, huaynos y festejos conviven en una placa que, a pesar de estar íntegramente dedicada a los covers, tiene aquel sello particular de La Sarita. Y, para gusto de la comunidad rockera, sus buenas dosis de cuerdas y distorsión.

“Carnaval de Aymaraes”, por ejemplo, permite que el violín de Marino Marcacuzco y el arpa de Raúl Curo se luzcan, demostrando una vez más la versatilidad musical de La Sarita, que cuenta con la voz de Julio Pérez Luyo -siempre entre la declamación y la melodía- como hilo conductor. Interesante escuchar cómo este tema se transforma con pinceladas progresivas, tal como sucede con el huayno “Entre licor y licor”, que termina con una fuga guitarrera rockera ponedora. Para fanáticos de la música que disfrutan a la vez de géneros tan disímiles como el rock y el huayno, la mezcla resulta más que agradable.

La versión rockera del “Jipy Jay” también bebe de la influencia progresiva y representa una previa de los ocho minutazos de cumbia que el grupo ofrece en el mix de canciones de Chacalón. El peso aquí recae en su mayoría en la guitarra de Choy, que asume el género como suyo con maestría y precisión. El mix norteño también cumple su cometido, incluyendo populares temas como “El casorio”, entre otros.

El remix de valses -otro track de ocho minutos- empieza tibio con “Este secreto”. Los valses requieren una voz mucho más melodiosa y Julio Pérez hace el esfuerzo, pero no termina de cuajar, al menos hasta “Regresa”, en donde la tragedia de la pieza por fin aprovecha el instrumento del vocalista. Eso sí, desde aquí todo es hacia arriba, alcanzando la cima con “Ódiame”. Luego tenemos muy buenas versiones de los éxitos “Qué linda flor” y “Raíces del festejo”, para cerrar el disco por los cielos.

Y entonces entendemos el significado de este tributo. El quinto disco de La Sarita no es una simple reunión de covers, sino una buena elección de temas peruanos versionados y convertidos al particular y único estilo de la banda. Esto es algo que tal vez solo pueda hacer La Sarita, por la naturaleza de su música. La fusión con buen gusto es posible también en el terreno de los covers y este es un gran regreso de una de las bandas más emblemáticas del Perú.

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