“Personalidad”

Jas

Sencillo, 1987

Perú

Calificación: 10/10

A propósito de la reedición del primer álbum de Jas, reseñamos una de sus canciones más recordadas: “Personalidad”.

Escribe: Francisco Melgar Wong

“Personalidad”, el segundo sencillo del grupo Jas, hizo su aparición en radios locales en octubre de 1987. En ese momento, la escena rockera pasaba por un proceso de atomización y se presentaba como un territorio fracturado. La movida subterránea, tras perder a sus bandas emblemáticas, se había dividido en dos facciones: los llamados “pitupunks” y “misiopunks”. La horda metálica, fundada el año anterior, recorría la ciudad hostilizando a los punks que encontraba en el camino. Los grupos de pop que sonaban en la radio -Río, Trama, Dudó, Feiser- eran vistos con rivalidad tanto por los subtes como por los metaleros. Por ello, una de las mayores virtudes de “Personalidad” es haber sonado como si esas diferencias no existiesen. La virulencia subte, el gancho pop y la sofisticación new wave conviven en ella como elementos de un mismo ecosistema. Precisamente, gracias a esta apertura musical y falta de prejuicios estilísticos, la canción impactó en sensibilidades subterráneas y también en los rankings de las radios locales.

El tema arranca con unos acordes en el teclado y su sonido apunta tanto al pasado como al futuro: ahí están el órgano Farfisa de los Shains y también el de Manganzoides, reflejándose en manos de Joni Chiappe. Unos segundos más tarde, la voz de Sergio Cava hace su aparición:

“Esta es una noche como… las demás

Andas apurado como… los demás

Quieres lo que quieren… los demás

Odias todo lo que odian… los demás”

El hecho de que cada línea de la estrofa concluya de la misma manera subraya la existencia rutinaria que se pretende evocar con la canción. Cuando llega la segunda estrofa, los acordes suben de escala (de Fa a Sol) obligando a Cava a agudizar su tono de voz. Las descripciones se vuelven más explícitas:

“Y al llegar a casa encontrarás… una esposa más, entre las demás.

Y cuando te acuestes pensarás: qué barbaridad, otro día más, sin personalidad”

En este punto la canción sufre una transformación. El vocalista deja atrás la perspectiva en segunda persona y pasa a hablar directamente de él. A sus espaldas, a la manera de un coro griego, un grupo de voces masculinas repite una misma frase: “peeer-sonaa-lidad”.

“Peeer-sonaa-lidad…

…qué sería de mí si no fuera igual

Peeer-sonaa-lidad…

…si dijera de una vez que otro es mi pensar

Peeer-sonaa-lidad…

…he decidido seriamente que me voy a rebelar”

De pronto, las voces masculinas del coro instancian una escala cromática que desciende de Fa a Re -se trata de la misma escala que usan los B-52’s en “Rock Lobster”. Su aparición contrasta con la melodía ascendente que conduce la voz de Cava, quien canta cada vez más alto, con mayor urgencia y decisión. En este pasaje uno puede percibir al vocalista luchando contra la multitud encarnada en el coro, que intenta arrastrarlo hacia las profundidades de la monotonía.

“Me voy a rebelar, me voy a rebelar”, repite Cava hasta sobrepasar completamente las voces del coro y declarar su autonomía con una frase final:

“¡Aunque mañana piensen que me he vuelto de repente un loco más!”

Al final de la canción, cuando esta estructura melódica regresa, Cava se queda repitiendo la palabra “loco” como si realmente hubiese perdido la razón, como si los límites que la multitud había impuesto finalmente se hubiesen disuelto. Cuando el tema concluye, el oyente tiene la sensación de que el cantante y la música han sido liberados.

“Personalidad” fue uno de los éxitos radiales más importantes de 1987. Su popularidad consiguió que CBS fichara a la banda y editara su primer álbum, “Mueres en tu ley”, en diciembre de ese mismo año.  A pesar de las décadas que han pasado desde entonces, el tema no ha perdido un ápice de su potencia musical. Su sonido se encuentra en una encrucijada donde se desdibujan las diferencias entre el pop, el rock, el punk, el garaje y la new wave. Se trata, como hemos visto, de una canción donde la voz principal se descubre a sí misma gracias a la tensión que se genera entre ella y las voces que la rodean. Por ello, cada vez que la canción vuelve a sonar, escuchamos esa voz, luchando por encontrar su lugar en el mundo. Y al oírla, somos invitados a buscar el nuestro.

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