Por: Francisco Melgar Wong

Cuando era joven, Bob Dylan escribió un libro muy malo llamado “Tarántula”. Cuando se hizo viejo, escribió un libro muy bueno llamado “Crónicas Vol. 1”. Entre ambos, Dylan hizo muchos discos, algunos de ellos regulares, otros malos, algunos excelentes. Si es que la Academia Sueca ha premiado a Dylan por estos discos, entonces lo ha premiado como músico. No como literato.

Y Dylan lo sabe.

En una breve nota sobre Leonard Cohen (un Nobel totalmente posible, dadas las recientes circunstancias), Dylan señala que lo que él y Cohen hacen es, esencialmente, música.

“Cuando la gente habla de Leonard, olvidan mencionar sus melodías, que son, para mí, su mayor genialidad”, dice Dylan. “Incluso las líneas de contrapunto -que le dan un carácter celestial y una superioridad melódica a todas sus canciones. Hasta donde sé, en lo que respecta a esto, nadie se le compara. Incluso en sus canciones más simples como ‘The Law’, que está estructurada sobre dos acordes fundamentales, hay líneas de contrapunto que son esenciales, y quien quiera cantar esta canción y ame su letra está obligado a construirla alrededor de ellas”

Sí. Me sorprende que le hayan entregado el Nobel a Dylan. Pero no por un esnobismo literario. Sino por un tema estrictamente musical.

En primer lugar, cuando uno habla del “significado” de las letras de las canciones no hace a un lado la estructura musical que las sostiene. Creo que un oyente “entiende” una canción en la medida en que los efectos que la música produce en él le permiten descubrir la canción, su estructura, su desarrollo, sus posibles efectos en otras personas. Uno no separa la letra de la melodía porque la melodía le da sentido a la letra. Y viceversa.  Esto me lleva a cuestionar si la Academia Sueca realmente usó criterios musicales para evaluar la obra de Dylan. Si no lo hizo, entonces se ha perdido de algo esencial. Y si lo ha hecho, entonces ha abierto una puerta para que muchos otros músicos aspiren al premio: desde Chuck Berry hasta Leonard Cohen.

Ahora bien, si la apertura va por ese lado, ¿tendría sentido seguir llamándolo Nobel de Literatura? ¿Tendría sentido que el jurado esté compuesto sólo por críticos literarios? ¿O tendrían que incluir musicólogos? ¿Críticos de rock? ¿Historiadores de la música popular? ¿Gente que sepa reconocer lo que una estructura musical le hace al estado de ánimo de las personas en determinados contextos y circunstancias? Porque leer un libro y pasar por la experiencia de escuchar a Dylan en un estadio (lo he hecho) son dos cosas bastante distintas. Si así lo hacen, si la naturaleza del premio se redirige hacia este lado, ¿tendría sentido seguir llamándolo Nobel de Literatura? ¿Hasta que punto la categoría “literatura” puede resistir lo que le pongan dentro? Si puede incluir la música, bueno, entonces, ¿el músicólogo histórico y el etnomusicólogo serían sólo versiones del crítico literario? No lo creo. Para empezar, sus objetos de estudio y sus métodos son totalmente distintos.

No me malinterpreten. Hay algo bacán con que Dylan sea premiado.

Pero hay algo que no cuadra también.

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