“Mis raíces”

Callao Cartel

Perú

La Casa de las palizas

2016

Calificación: 7,6/10

Escribe: Oscar Bermeo O.

A inicios de siglo, la cultura hip hop alcanzó un clímax de exposición en las agitadas arterias chalacas. Mediáticamente fue presentada como una vía para escapar de los tentáculos de la delincuencia y las zonas oscuras de la adicción. Entre las diversas propuestas de voces rápidas y contestatarias, Callao Cartel se posicionó como una referencia y continuó una vida propia, por fuera de una utilidad coyuntural. Luego de 15 años de carrera, el hoy trío, liderado por Kasike, voltea a mirar el camino recorrido y le canta a sus raíces.

Lo hace en doble vía. Primero para reafirmar su identidad peruana y luego para recobrar el color del barrio. En ese doble juego obtiene diferente resultado. Cuando le toca reivindicar el sentir nacional, le resulta difícil alejarse de las frases consabidas. Aquí el espíritu confrontacional, propio del género, parece impostado. Quenas, cóndores, Incas, son citados, como en una estampa típica.

Cuando le cantan a su patria más íntima, al barrio, a la esquina y a su ‘batería’, la identidad cobra fuerza. A través de las canciones nos internamos en los recovecos y sus realidades conflictivas. Los raperos Kasike y Rebel, acompañados de la sonoridad de DJ Prax, fungen de cronistas urbanos que van enunciando la ebullición en los márgenes de la convulsionada ciudad. En estos momentos el discurso contrahegemónico se hace más intenso. La crítica al sistema capitalista se expone en escenas y situaciones creadas en fracción de segundos. Los fraseos de Callao Cartel disparan fotografías que dan cuerpo a sus crudas letras. “…aquí se vive con viada, la vida nadie la tiene comprada, te meten plomazo y vale nada…”

Un momento sublime del disco es “Si se puede”, tema que cuenta con la participación de Ysabel Omega, figura señera del reggae local. El trío callejero logra una pieza bien ensamblada, que aprovecha la potencia vocal de la intérprete. Un aporte al disco y una demostración que Ysabel Omega va más allá del reggae roots.

A nivel instrumental, la base electrónica juega con fragmentos de boleros y valses. Guitarras criollas y pistas de rap se mezclan en la consola, proponiendo la convivencia de lo tradicional y lo contemporáneo. Precisamente fueron las sentidas melodías de los boleros quienes retrataron fielmente el sentir de los corazones. Acaso hoy es la punzante verborragia rapera la que describe mejor las aceleradas pulsaciones de la ciudad.

Puede escuchar el disco completo aquí.

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