El regreso de los brujos

Ancestro

Edición digital, 2016

Perú

Calificación: 8.7/10

Escribe: Rafael Valdizán

Ya había escuchado algo de esta banda trujillana, como parte del compilado Peruvian Stoner vol. 1. Apenas fue un botón de muestra. Y esto fue lo que escribimos en el post del 25 de agosto pasado: “Por ejemplo, tenemos a Ancestro, banda trujillana que aparece aquí con el tema Culebra, incluido en su primer disco, el cual lleva por título El regreso de los brujos. El tema seleccionado contiene todos los rasgos esenciales del stoner rock, es un tema muy pesado, cavernario, sin necesidad de voces: el quid está en el peso específico y cataclísmico que lo arrolla todo a su paso”.

Y ahora que nos hemos metido de lleno en este álbum debut, solo nos queda confirmar la primera apreciación que tuvimos tras escuchar Culebra y extenderla hacia todo el trabajo.

La oferta de Ancestro es 100% instrumental. Todo el peso del trabajo recae sobre los hombros de sus tres integrantes: Boris Baltodano (bajo), Diego Cartulin (guitarra) y Rodrigo Rodríguez (batería). Bastan, pues, seis manos para crear música de gran tonelaje, erguida sobre columnas indestructibles y compactas, según dicta el evangelio stoner. La placa presenta seis pistas y se abre con Cañánque arranca como la cabalgata de un corcel en plena batalla épica y que luego se torna rocosa, marcial, para culminar con agresividad e insospechada velocidad. Luego de Culebra, la segunda canción del disco, asoma Abisal, un tema más bien introspectivo, etéreo, que hacia la mitad nos cambia la bitácora de viaje, donde las guitarras endurecen y el vértigo asume el mando. Pero el interludio es ciertamente breve, pues nos devuelven rápidamente a la introspección.

Entonces surge Sendero. Más que una canción, semeja el rumbo desconocido y sin destino fijo de un jam session en el que los músicos involucrados parecen ingresar, de frente, sobre una historia que ya ha comenzado a ser contada. Hay espacio para guitarras reverberantes que refulgen entre coordenadas lisérgicas y condenadamente psicodélicas y, por supuesto, para cadencias pesadas y riffs oscuros (es claro que Black Sabbath tiene tanto que ver en el ADN del stoner rock, que mencionarlos específicamente sería una tautología). Así, una canción como Sectum es otro claro homenaje al cuarteto nativo de Birmingham, tanto en peso, como en sonido y tonalidad oscura.

El regreso de los brujos culmina con el tema del mismo nombre. El bajo marca la primera pauta del corte, a la que luego se suman guitarra y batería. Ya juntos, los tres instrumentos elaboran una ofrenda a la tierra y sus misterios, a sus habitantes, a sus chamanes y sus pócimas. La guitarra de Diego Cartulin se dispara en un extenso solo de cuerdas limpias y envueltas en wha-wha, para luego hacerlas arder en distorsión y dar paso una suerte de segunda parte de la canción, a galope de corcel, con un riff de guitarra que encuentra referencias en el clásico Children of the Grave, sí, de Black Sabbath. Al final, el viaje vuelve a ser pesado y monolítico, marca registrada de Ancestro. La banda trujillana ha iniciado la travesía con muy buen pie. Con pie de Goliat, diríamos. Y con fuerza de Sansón. Su reino es de piedra y promete inmortalidad.

Nota: la edición física de El regreso de los brujos saldrá más adelante vía los sellos Man in the Box Records (Trujillo) y Necio Records (Lima).

 

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