Nada ha cambiado

Christian Meier

Independiente, 2016

Perú

Calificación: 3/10

Escribe: Rafael Valdizán

Christian Meier no fue jamás un gran cantante. El impedimento fundamental para ello: su voz. Más exactamente, su carencia de voz. Sin embargo, eso que pudiera sonar a sentencia definitiva no ha sido obstáculo para que decenas de cantantes con similar talón de Aquiles pudieran sobrellevar una carrera e imponerse con firmeza en el universo de la música. Ni Bob Dylan ni Neil Young ni, más cercanos a nosotros, Spinetta Calamaro, por mencionar unos pocos, pueden (o pudieron) alardear de una voz portentosa o brillante. Y, aun así, han escrito sus nombres en el gran libro del rock and roll. ¿Por qué? Pues porque el rock and roll como tal es un género abierto, flexible, en su momento revolucionario, desprovisto de etiquetas y manierismos propios de la música culta o más elaborada. El rock ha permitido, históricamente, el surgimiento de vocalistas discretos, de guitarristas que apenas pueden tocar tres acordes, de músicos muy básicos. Pero que, ojo, compensaron su escuálida paleta de virtudes técnicas con formas alternativas de expresar sus mensajes, atributos subjetivos que pueden entrar en el terreno del sentimiento, de la emotividad, del carisma y el ingenio, de sus aptitudes para componer, para escribir letras inteligentes, etc.

Meier, en sus primeros brochazos como solista, allá por 1996, entendiendo sus limitaciones como cantante, al menos tuvo el tino de apuntar a un público objetivo concreto (jovencitas en su mayoría), para el cual entregó canciones sencillas, frescas, de fácil recordación, de estribillos pegadizos. Ahí estaban Carreteras mojadas, Espérame en el tren Quién sabe. Canciones que cumplieron su cometido de gustar y crear adhesiones. Bien pudo seguir grabando pero prefirió la actuación.

Veinte años después del inicio, y catorce desde su última placa, el ex tecladista de Arena Hash decide volver a la música. Una decisión que puede parecer sino extemporánea, al menos inesperada. Como que ya nadie aguardaba novedades en ese rubro. El problema es que el regreso de Meier, con el disco titulado Nada ha cambiadono ha sido un feliz movimiento de fichas. No es una buena idea volver con nuevas versiones de canciones ya conocidas. Un regreso así ameritaba mayor esfuerzo: por ejemplo, un álbum de composiciones inéditas. Y eso no es todo, las nuevas versiones, en muchos casos forzadas a encajar en ritmos muy distintos a las originales, han resultado mayormente un fiasco. El caso más flagrante es el de Carreteras mojadas, revestida de artilugios electrónicos que le han quitado el alma al tema. Igual despropósito escuchamos en Espérame en el tren,  convertida en un desangelado ejercicio adulto/contemporáneo; mientras que a Primero en mojarme le succionaron la energía vital. Y podríamos seguir…

“Carreteras mojadas” versión 2016

La producción de Nada ha cambiado corrió por cuenta de Gian Marco y la gente de Tondero. Y quizá en ello resida el origen del blooper. Las renovadas versiones suenan acartonadas, apretadas con un corsé, todo muy milimétrico, sin espacio para salirse del libreto en busca de un guiño de naturalidad. Es como cuando un objeto de manufactura pasa luego a una elaboración en serie, industrial. Hay un tufillo corporativo detrás de este disco que, repetimos, puede encontrar explicaciones en la mano de Zignago. Para empeorar las cosas, el propio Gian Marco pone su voz en Alguien; una voz de innegables anticuerpos.

En contraparte a lo negativo, es justo reconocer que la nueva versión de Frente a mis ojos supera a la original gracias a un nuevo cuerpo, coronado con un aura folk, que la ha enriquecido notablemente. Quédate también quedó más que decente por la misma razón (quizá ese debió ser el tratamiento en todas las pistas, en lugar de haber sometido cada canción a la desventura de caminos salpicados).

Para finalizar, diremos que el único surco inédito es el que abre el disco. Se trata de La pena, un híbrido electrónico/funk/latino que no halla un correlato adecuado en la interpretación vocal de Meier. Un tema así es para estilos desenfadados y políticamente incorrectos. Nada más alejado del ex Arena Hash.

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