Los Días

Eva & John

Peruana

Independiente

Calificación: 8/10

Escribe: Óscar Bermeo O.

En menos de diez minutos se recorre el segundo EP de Eva & John. Sin embargo, uno no sale indemne de esa primera escucha. Una pulsión nos interpela y empuja a volver al ‘play’ instantáneamente. La experiencia no está completa. Y es entonces que terminamos cayendo en una espiral adictiva donde los tres temas (“Elote”, “Los días” y “Malibú”) se encargan de ensanchar (o hacernos olvidar de) el tiempo.

Una atmósfera sucia, rasposa, pero penetrante es la que proyecta esta nueva entrega de Eva & John. En sus guitarras afiladas y distorsiones alejadas de la pulcritud y limpieza se evidencia cierta honestidad y simpleza. Como si se hubiese grabado de una, sin detenerse en edulcoraciones, planificaciones, ni correcciones de posibles ‘errores’. En tiempos de forma sobre fondo, se agradece ese desparpajo.

Las cuerdas aceleradas son acompañadas por una voz común, casi hablada, apenas sincronizada, que no busca restarle protagonismo al poder instrumental. Entra como un insumo que potencia la ruidosa propuesta. El aporte se consolida en los fraseos y coros repetidos: “Es casi siempre lo mismo…” o “Solo queda el silencio”, son mensajes que se incrustan, a fuerza de reiteración, en nuestras mentes.

Son sólo tres canciones. Suena a poco, pero es bastante al lado de los dos únicos temas (“César Gutiérrez” y “Ciempiés”) que la banda tenía registrados. Y si con ellos bastó para despertar el interés y la expectación del fuero noise, este nuevo tridente reafirma un lugar especial en esta pequeña pero intensa escena.

Un aire de naturalidad transmite la escucha de este EP. Acaso reforzada en la portada sugerida: una foto del Parque Salazar, el entrañable balcón al mar limeño, antes de ser absorbido por el capitalismo. Como esta postal, sus canciones parecen brochazos de una sencillez, de un goce natural alejado de la pretensión.

Otra particularidad de esta entrega es que su brevedad favorece la viralización. Como actos mecánicos, sin darnos cuenta nos vemos dándole repetidas vueltas. El cursor continúa girando alrededor de los tres temas y entonces todo ya parece formar parte de un discurso común. La trilogía asoma como una cadena de tres momentos, donde lo que menos hay es espacio para el silencio. No hay cambios bruscos entre canciones, aunque eso quizás corresponda a una entrega de larga duración, la cual esperamos llegue pronto.

Puede escuchar el EP aquí.

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