Puka Yaku

Apu Rumi

Independiente, 2016

Perú

Calificación: 8.9/10

Escribe: Rafael Valdizán

Waras, una intro instrumetal de dos minutos y algo más, ya anuncia algo grande: el prolegómeno de una aventura rebosante en matices y atmósferas; un vuelo en reversa hacia nuestros orígenes, representado por el carácter ancestral de uno de los perfiles de Apu Rumi, la banda que nos ocupa hoy. El otro perfil del colectivo procedente de Huaraz es absolutamente distinto, con un anclaje definitivo en campos más contemporáneos. Es decir, un paquete que agrupa lo andino, lo folclórico y el rock, con el adicional de recurrir al quechua como lengua para esparcir los mensajes contenidos en sus letras (excepto el bonus track Bruja muerte, interpretado en castellano).

Decía que Waras era ya un gran aperitivo, el inicio de Puka Yaku, primer elepé de Apu Rumi. Lo que sigue es casi un cuento fantástico, donde cada canción emerge a manera de episodio de una gran historia en la que confluyen pasado y presente, mito y realidad. Estéticamente es un ejercicio de alquimia en cuyos tubos de ensayo intervienen elementos del power metal, metal tradicional, folclor andino, incluso flancos progresivos. Es como agrupar a músicos andinos y revestirlos de acero inoxidable, hacer que les suene familiar la música de Stratovarius o Rhapsody e invitarlos a engarzar ambos mundos, por más antagónicos que a priori parezcan.

En Puka Yaku priman las canciones ágiles y musculares, entre las cuales alcanzan brillo temas como Tayta Inti, Mama Killa, 1970, Tanta Qarwa y la excelsa Supay.

El septeto huaracino consigue varias victorias sonoras en este disco de debut: composiciones triunfales, elaboradas con virtuosismo instrumental y corazón (o si quiere alma), suficiente para alejarse de bandas similares que pueden sonar como máquinas pero que transmiten menos que un iceberg: no es el caso de Apu Rumi, que imprime emoción en cada parte de este gran trabajo. Trabajo en el que, aparte de guitarras, teclados, bajo y batería, despuntan los vientos andinos.

Si bien no son los primeros en entablar un puente entre lo andino y el rock (precedentes son: El Polen, Del Pueblo del Barrio, Uchpa y Kranium, entre otros), lo de Apu Rumi es hasta cierto punto innovador, dado los géneros que combina: dicho ya, el power metal y el folclor andino. No solo los mezcla en un mismo recipiente, sino que elimina cualquier borde que pueda resultar incompatible entre ambos universos (aparentemente tan disímiles) estableciendo, más bien, lazos que hacen que estos confluyan como si de realidades similares se tratara. Enorme mérito. Como si incas y vikingos compartieran partituras sin mayor tirantez ni conflicto, todo en armonía natural; distancias geográficas y culturales acercadas mediante la magia de la música.

En Puka Yaku priman las canciones ágiles y musculares, entre las cuales alcanzan brillo temas como Tayta Inti, Mama Killa, 1970, Tanta Qarwa y la excelsa Supay. Sin contar el primer single del álbum, Waskar & Wandy (que refiere a los nevados ancashinos Huascarán y Huandoy). Pero hay, también, matices importantes como el lento Warma Llaki y giros rítmicos pronunciados como en Kuntur Tsimpay, un homenaje a El cóndor pasa (de Daniel Alomía Robles) en clave progre.

Y es, apenas, el primer disco oficial de Apu RumiYa imaginamos lo que vendrá luego. Bandas como Apu Rumi no hacen más que confirmar que el Perú está bendecido con talentos indiscutibles. Hay esperanza, hermanos.

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