Perpetuo Argona

En las Espesas Nieblas

Heavier Records/Xaria Music, reedición: 2015 (original: 1998)

Perú

Calificación: 7.7/10

Escribe: Rafael Valdizán

El demo original data de 1998, y la reedición, del año pasado. Pero no quería dejar de verter una opinión sobre este trabajo, a todas sombras fundacional: Perpetuo Argona, de la banda En las Espesas Nieblas (E.L.E.N.). Fundacional porque pone una de las primeras piedras del doom metal en nuestro país, con un precedente establecido por bandas como Lament Christ e Inmemorial. Era mediados de los noventa y ya en otras partes del mundo se había inoculado el virus de la melancolía, mediante un género que exacerbaba la oscuridad y el peso de Black Sabbath, con el agregado de voces guturales, teclados siniestros y un definitivo abrazo negro, como de mortaja, que ponía en alto relieve los sentimientos más sombríos y pesimistas del ser humano.

Ya conocíamos de Paradise LostAnathema, Funeral o My Dying Bride. Y en el Perú empezaban, pues, a germinar los primeros cultores del doom, un estilo no apto para todo el mundo. Hay que poseer fibras ‘especiales’ para decodificar, y sobre todo, degustar la propuesta; ya que cada vez que uno se expone a estas atmósferas negras debe saber, de antemano, que su estado anímico recibirá una abundante descarga de notas musicales, texturas de sonido y melodías que lo hará padecer de pura tristeza. Ya depende del receptor si se hunde indefectiblemente en un pozo de depresión o si, por el contrario, se hace capaz de hallarle la belleza a lo elegíaco (¿masoquismo? No diría tal; más bien una capacidad poco convencional de salir con la cabeza erguida ante el acoso sistemático de eventos oscuros).

Y vaya que E.L.E.N. consigue inquietar: Perpetuo Argona es un rodillo lastimero que no se detiene y que, más bien, va sellando cada paso con un signo de muerte en el que se juntan muchas sensaciones y donde se agolpan palabras como agonía, depresión, sufrimiento, dolor, pesadumbre, abandono, olvido, congoja, elija usted de acuerdo a sus propias vivencias; cada quien encontrará alguna idea con la cual identificarse, si ese fuera el caso. Las canciones de esta placa son mayormente pesadas, muy lentas, casi de tránsito procesional, extensas (bordean o sobrepasan con facilidad los 10 minutos de duración), con un mandato dictatorial de notas menores, un contrapunto entre voces limpias y ásperas, y con un sincronismo de sonidos aparentemente irreconciliables, como los de una guitarra distorsionada y las tristes gotas de un piano (que, más que sonar, parecen caer), pero que terminan fundando una amalgama inquebrantable. Y una sección lírica que explora, como no podía ser de otra manera, los bordes negros de la vida: en El sueño del sol apuestan por la añoranza del reino perdido de los incas; en Tal vez un día respira la sensación de esperanza en medio de un escenario hostil y abisal; y Alma en pena, bueno, creo lo dice todo desde el título. Lo mismo que Cuando el poema… sufre en silencio.

En las Espesas Nieblas tiene, además, otro trabajo que alentamos a conseguir: De memorias y destinos (2005). La advertencia está: música prohibida para depresivos crónicos, suicidas potenciales, pesimistas incorregibles. No la escuche con objetos punzocortantes ni galletas de soda a la mano. Menos con pistola. A lo más, acompáñese de una copa de vino, al atardecer, a la hora del crepúsculo y a sabiendas de que usted está al control de sus emociones. Después no diga que no se lo dijimos.

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