Flor de Loto

Medusa – En vivo en Buenos Aires

Azafran Media/ Musea, 2015

Perú

Calificación: 8.5/10

Escribe: Rafael Valdizán

Rock progresivo: aquel estilo que semeja una escalera al cielo, donde no existen parámetros, donde la imaginación y el virtuosismo son fortalezas capaces de construir los más complejos vericuetos y laberintos estéticos. Aquel género que en los años setenta tendió sus ramas hacia lo más alto y abrió un frondoso abanico de posibilidades de expresión pero que pecó, en algunos casos, de una obscena exhibición de ego o autosuficiencia: y es que hubo obras que, además de desafiar las posibilidades del pentagrama,  fueron aun más allá y convirtieron el rock en un arte casi matemático, con la consiguiente pérdida de energía e inmediatez, elementos que no pueden (o no deben) desligarse del género, según su evangelio original. De ahí que el minimalismo punk arremetiera luego contra los vicios babilónicos del prog, que cayó sin atenuantes a planos posteriores.

Pero no fue el fin. Ya en los ochenta, con actos como Queensrÿche o Fates Warning,  y poco después Dream Theater, el rock progresivo encontró otro sendero en el cual pudo abrirse paso. Y en esta suerte de renacimiento el metal tuvo no poco que ver: a la complejidad, a los giros inesperados de ritmos, a los parajes atmosféricos diversos se sumó la intensidad de sonidos acerados, en virtud de guitarras distorsionadas y el despliegue atlético de los bateristas, entre otros aportes propios del género fuerte.

En vivo, Flor de Loto suena impecable y sin fisuras.

Sirva esta breve mirada atrás para situar (y entender) el contexto en el que algunas bandas progresivas contemporáneas se mueven de un tiempo a esta parte. Y, en nuestro país, una de ellas lidera el tropel: Flor de Loto. Sus discos en estudio (cinco, entre 2005 y 2014) develan la evolución y consolidación de un estilo que cuaja dentro del prog rock, con matices de metal, donde conviven trazos de Jethro Tull y Iron Maiden, sin interponerse entre sí, más bien complementándose en feliz armonía. Y todo ha ido de maravillas.

El tiempo se hizo propicio para que Flor de Loto publicara alguna experiencia en directo. Es así que en noviembre de 2014, en la sala Alcatraz, en Buenos Aires, Argentina, se grabó Medusaprimer trabajo en vivo de la banda, editado a fines de 2015 en CD+DVD. El CD presenta doce surcos tomados de distintos momentos en la historia del grupo, a través de canciones como Medusa (del disco Madre tierra, 2007), Volver a nacer (de Mundos bizarros2009), Sombras en la oscuridad (de Imperio de cristal2011) e Hipnotízame (de Nuevo mesías, 2014).

El DVD, aparte del show en Alcatraz, incluye los videoclips de Espejo del alma En otro lugar, además de temas en vivo grabados en recitales realizados en Lima y Arequipa.

En vivo, Flor de Loto suena impecable y sin fisuras. Pone el pecho y asume con autoridad una música que requiere un alto nivel de manejo instrumental y un acoplamiento preciso. Desde el inicio, con la instrumental La fortaleza, el viaje se hace fantástico entre el vértigo y la calma, y en el que desfilan desde reminiscencias medievales hasta el innegable anclaje en paisajes andinos, pasando por esquinas más comprometidas con el metal. La placa conmueve especialmente en pistas como Sombras en la oscuridad, Espejo del alma, Volver a nacer, Hipnotízame, Medusa e Imperio de cristal.

Estamos ante una banda llamada a liderar el rock peruano en toda su extensión, desde aquí y ahora hasta el final, como reza el himno que cierra magníficamente este álbum.

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